La cosecha récord de cereal no evitará la dependencia exterior

Una máquina cosecha en un campo de cereal en La Rioja.
Una máquina cosecha en un campo de cereal en La Rioja. / Europa Press

A punto de finalizar la campaña de recolección de cereal, se confirman las previsiones de una cosecha histórica. Frente a los 18,2 millones de toneladas de la campaña anterior y unas medias en los años precedentes ligeramente por debajo de los 20 millones, las Cooperativas Agroalimentarias estiman la cosecha en 26,7 millones de toneladas, pulverizando el récord anterior de 24 millones de 2018 o 2016. La marca no evitará, no obstante, que España tenga que importar elevadas cantidades de cereal para alimentar la ganadería intensiva, como la avicultura o, especialmente, la de porcino, de la que España es uno de los principales productores del mundo.

Mientras en producciones importantes como frutas, hortalizas, vino o aceite, España es un país netamente exportador, la dependencia del exterior para la alimentación de las ganaderías intensivas es total. De hecho, España es el estado miembro de la UE que realiza las mayores importaciones de cereales para sus cabañas.

España tiene una demanda total de cereales de entre 35 y 36 millones de toneladas, de los que la mayor parte, unos 26 corresponden a piensos. Otros cerca de cinco millones son para alimentación humana y el reto para otros usos industriales. Por ello, cada año hay que realizar elevadas importaciones. Tanto en años de cosechas bajas, como el anterior, cuando hubo que comprar fuera 17 millones de toneladas, como en campañas de récord, como la actual, que no evitará importaciones de al menos siete millones de toneladas.

Las importaciones, sobre todo de trigo y maíz, vendrán fundamentalmente de la UE, aunque también de terceros países. La cosecha europea este año se estima en 305 millones de toneladas, un volumen similar a la media de las campañas precedentes, pero muy por debajo de los 321 millones del año anterior. El recorte en Europa se compensa con las cosechas al alza en el mundo, hasta una cifra récord de 2.790 millones de toneladas, un 3% más que el año anterior, según las previsiones de la FAO. Con estas producciones, se estiman unas existencias totales de 3.666 millones de toneladas paa esta campaña, muy por encima de una demanda estimada de 2.735 millones de toneladas.

El crecimiento de las cosechas se deja notar en el estancamiento de los precios en el mercado interno, con unos 147 euros la tonelada de cebada en origen o 175 para el trigo blando o el maíz. También tiran hacia abajo de los precios la bajada los precios del petróleo derivada de la pandemia de coronavirus, que hace que haya menos demanda de maíz para la obtención de biocombustible.

En las últimas semanas, tanto desde el sector como desde la Administración, se han realizado llamamientos a defender los precios, instando a la retención de la mercancía. Pero, aunque se produjo una puntual subida de los precios, la falta de materia prima para atender la demanda ganadera dio lugar a que algunas multinacionales se lanzasen a comprar en el exterior, paralizando el interior. Además, señalan fuentes del sector, se achaca a esa retención de materia prima en origen la pérdida de importantes operaciones de exportación hacia países del norte de África.

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