Casado sacrifica a Álvarez de Toledo y cambia su estrategia de oposición: vuelven los gestores

El líder del PP, Pablo Casado, rectificó este lunes, un año después, una de sus decisiones más polémicas y contestadas internamente desde que asumió la presidencia del partido: la elección de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso. El líder del PP la citó por la mañana para comunicarle su cese después de múltiples declaraciones en contra del argumentario del partido, las últimas en una entrevista en EL PAÍS el pasado domingo, la gota que colmó la paciencia de Casado. La portavoz se despidió con ataques a la dirección del PP. La sustituirá Cuca Gamarra, exalcaldesa de Logroño, de perfil moderado. Consciente de la crisis provocada por el coronavirus, Casado pretende dar un giro a su estrategia de oposición para centrarse en la economía y para eso ha prescindido de los perfiles más ideológicos para primar a los gestores.

Los barones del PP celebran los nuevos cambios porque ya trataron de impedir, hace unos años, el nombramiento de Álvarez de Toledo. Si lo hizo una vez, nada impedía que volviera a hacerlo, advirtieron a Casado recordando su portazo a Rajoy en 2015. Pero ni eso, ni el hecho de que Cayetana Álvarez de Toledo hubiese confesado haber votado a otro partido, Ciudadanos, desanimó al líder del PP. Este lunes, la patrona de la fundación de José María Aznar, FAES, se despidió con duros ataques a Casado tras ser cesada. Se repetía la historia cinco años después.

“En estos cuatro años de mayoría absoluta, la democracia ni se ha regenerado, ni se ha defendido”. “No podría ir en las listas porque no encuentro argumentos suficientes”, escribió Cayetana Álvarez de Toledo en octubre de 2015 para explicar por qué abandonaba el PP de Mariano Rajoy. “Casado me comunicó mi cese esta mañana. Sus causas me parecen desdichadas y no las comparto. Creo que perjudican al partido. Infravaloramos el pensamiento crítico. La discrepancia no es sinónimo de deslealtad”, declaró este lunes, tras ser cesada por el sucesor de Rajoy.

Las declaraciones de apoyo a la portavoz cesada se cuentan con los dedos de una mano en el PP. “Cayetana ha sido la mejor portavoz del grupo que han tenido nuestros principios y valores en el Congreso. Me entristece profundamente que haya dejado de serlo”, ha declarado la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre. Mientras, en la dirección del PP sentaron muy mal los reproches de la ya ex portavoz para explicar su salida: “Ha sido muy poco elegante”, coincidían varios directivos.

El nombramiento de Álvarez de Toledo había sido una demostración de fuerza de Casado tras las elecciones autonómicas, en las que recuperó oxígeno tras el batacazo electoral de sus primeras generales: de 137 a 66 escaños. Los populares acogieron de mala gana a quien se había marchado dando un portazo a Rajoy y ahora iba a ser portavoz de un partido tras haber confesado haber votado a otro. En los meses siguientes, al líder del PP le tocó defenderla muchas veces de las críticas y reproches internos. Hasta este lunes por la mañana, cuando finalmente llamó a Álvarez de Toledo para comunicarle su cese. En la conversación, que se prolongó dos horas, Casado esgrimió como uno de los argumentos de su destitución la entrevista publicada el pasado domingo en EL PAÍS, que consideró un “ataque a su autoridad”, según Álvarez de Toledo. En esa entrevista, la todavía portavoz declaró que un partido no debe ser “una estructura militar” y que no le gustaban ni el “conchabeo ni la maquinación”. Contradiciendo todos los argumentarios del partido, como lleva haciendo desde su nombramiento, criticó la decisión del rey Juan Carlos de abandonar España y apostó por un “gobierno de concentración moral” en España, en las antípodas de la agenda política del PP.

Los barones advirtieron desde el principio que Álvarez de Toledo iba “por libre” y escoraba al partido a la derecha. Ella misma se refirió a ese eterno reproche en una rueda de prensa convocada frente al Congreso de los Diputados para enviar recados a sus antiguos compañeros de partido y al “señor Casado”, al que antes se refería siempre como “mi presidente”.

Criticó la ya exportavoz que sus principales detractores, los considerados “moderados”, gobiernan en sus Comunidades Autónomas gracias al apoyo de Vox; se dirigió expresamente al secretario general del PP, Teodoro García Egea, con el que la tensión se había multiplicado en los últimos meses ―“Ningún portavoz ha tenido menos autonomía que yo”― y criticó al hombre que la devolvió a la política, sugiriendo que se había dejado arrastrar por el discurso dominante del PP duro y el PP blando. “Casado cree que mi concepción de la libertad es incompatible con su autoridad”.

Álvarez de Toledo también apuntó que en su cese había tenido mucho que ver la negociación con el PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial.

En los últimos meses había perdido protagonismo después de reventar en varias ocasiones la estrategia del PP, como cuando desvió el foco del ministro del Interior Fernando Grande Marlaska por el cese del coronel Pérez de los Cobos llamando hijo de terrorista a Pablo Iglesias. Casado prescindió de la portavoz del Congreso en la comisión para la reconstrucción tras el coronavirus celebrada en la Cámara baja.

En el nuevo equipo directivo del PP, que será ratificado el jueves, entran, además de Cuca Gamarra, otros perfiles moderados como Ana Pastor o José Luis Martínez Almeida, reforzado tras la gestión del coronavirus.

Casado agradeció ayer su labor a Álvarez de Toledo y la animó a seguir formando parte del “proyecto”. Ella aseguró que aún no ha tomado una decisión sobre su futuro en el PP.

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