El mayor fondo soberano del mundo pierde 18.000 millones hasta junio por el desplome bursátil

Vista de una plataforma petrolera en Stord (oeste de Noruega).
Vista de una plataforma petrolera en Stord (oeste de Noruega).Nerijus Adomaitis / Reuters

La depreciación global de activos provocada por la pandemia de coronavirus también pasa factura al mayor instrumento soberano de inversión del planeta. El fondo de pensiones del Estado noruego, creado en 1996 para invertir los ingresos obtenidos por la venta de gas y petróleo y poder así asegurar un ingreso futuro a sus ciudadanos, perdió 187.986 millones de coronas (17.870 millones de euros) en la primera mitad del año. La valoración de sus activos se vio afectada por el hundimiento de las principales Bolsas del mundo tras los confinamientos masivos para tratar de evitar el avance de la covid-19. Los activos bajo gestión de este fondo público superaron en el tramo final de 2019 el billón de euros, casi tanto como el PIB de España.

El valor de las inversiones del fondo de pensiones noruego retrocedió un 3,4% en los seis primeros meses de 2020, arrastrado por el varapalo sufrido por las acciones (-6,8%) y, en menor medida, por el retroceso de sus apuestas inmobiliarias (-1,6%), según las cifras hechas públicas este martes en Oslo. La única nota positiva la puso la renta fija, que logró un interés del 5,1% y que amortiguó el hachazo sobre las otras dos partidas. Por mercados, los mayores descensos se registraron en las Bolsas europeas (-12%) y emergentes (-7%), mientras que los parqués estadounidenses y asiáticos aguantaron mejor el tipo. Casi el 70% de sus activos están depositados en acciones, frente al cerca del 28% depositado en renta fija (pública y privada) y al poco más del 2% en ladrillo.

Aunque la pandemia es el principal ingrediente de las pérdidas semestrales del fondo, no es el único: la rentabilidad de los activos seleccionados por el fondo para su cartera fue sensiblemente inferior (11 puntos básicos) que la de sus índices comparables. Con todo, los resultados son notablemente mejores a los cosechados en el primer trimestre, cuando el fondo vio cómo se evaporaba de su cartera la friolera de 116.000 millones de euros: entre abril y junio el mejor desempeño de los mercados financieros logró reducir sensiblemente las pérdidas.

Aunque en un ambiente de permanente “incertidumbre, los mercados se han desenvuelto bien durante el verano y esperamos que el valor de nuestros activos se quede prácticamente a cero a finales de año”, ha explicado Trond Grande, director ejecutivo en funciones del banco público Norges Bank, el ente encargado de la gestión de los activos del fondo. “Se han producido importantes fluctuaciones en las Bolsas durante este periodo. El año empezó con optimismo, pero las perspectivas en los mercados se dieron rápidamente la vuelta cuando el coronavirus comenzó a expandirse por todo el mundo. Sin embargo, el abrupto descenso de los tres primeros meses del año se ha visto limitado por una respuesta monetaria y financiera muy importante”, remarca Grande, que ocupa el cargo de primer ejecutivo de manera temporal desde la dimisión de su predecesor, Yngve Slyngstad, a finales del año pasado.

La depreciación de la moneda local ha contribuido, también, a la reciente mejora en la valoración de los activos bajo el paraguas del país escandinavo, incrementando el valor total del fondo en 672.000 millones de coronas. En pleno vendaval para la economía noruega, golpeada por los confinamientos y por el desplome coyuntural en el precio del petróleo y el gas —que suman más de la mitad de las exportaciones del país nórdico—, el Gobierno retiró 167.000 millones de coronas (158.890 millones de euros) del fondo para cubrir su agujero fiscal. Durante la crisis el Ejecutivo noruego ha retirado temporalmente la regla de retirar un máximo del 3% del fondo para cuadrar sus Presupuestos, cifra que ampliado hasta el 4% en un momento en el que la tensión de tesorería es el gran desafío común a todos los fiscos europeos.

El instrumento noruego de inversión pública fue creado en 1996 para invertir en el exterior las ganancias derivadas de la venta de gas y el petróleo, y dos años más tarde su gestión se independizó de los designios políticos.

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