Apple se convierte en la primera empresa de EE UU en superar los dos billones de dólares de capitalización

Apple se ha convertido este miércoles en la primera empresa en Bolsa en la historia de Estados Unidos en alcanzar un valor de mercado de dos billones de dólares (1,67 billones de euros). La compañía de Silicon Valley ya era la más valiosa del mundo, tras superar a Aramco hace dos semanas, y es la segunda del mundo en superar la barrera de los dos billones, por detrás de la propia petrolera saudí, que lo logró hace nueve meses. Desde entonces, sin embargo, sus caminos son opuestos: mientras la firma de la manzana no ha dejado de subir en pleno auge de las tecnológicas, Aramco ha sufrido los rigores de la volatilidad en el mercado petrolero. Con esta último estirón, la compañía dirigida por Tim Cook iguala en valor al PIB italiano y deja en más 300.000 millones de dólares su ventaja respecto a Amazon, la segunda empresa más valiosa de EE UU.

A Apple le bastó una hora de sesión para convertirse en la primera empresa estadounidense en entrar al club de los dos billones. Su cuenta de resultados es el mejor respaldo para los inversores: la firma de Cupertino registró un aumento en sus ventas del 11% en los meses de abril, mayo y junio respecto al mismo periodo del año anterior. Obtuvo un beneficio neto de 11.253 millones de dólares (9.503 millones de euros) en el último trimestre. Este es el mejor resultado contabilizado por la multinacional en su tercer trimestre fiscal: al contrario que al 99% de las empresas del mundo, que luchan por preservar su caja y aguantar el chaparrón sin daños mayores en el caso, a la empresa de la manzana —como a Amazon y al resto de firmas del olimpo tecnológico— la pandemia le ha sentado de maravilla. Desde el estallido sanitario en Occidente, en marzo, el sector se ha convertido en un auténtico valor refugio para los inversores y ha multiplicado su valor previo.

El entusiasmo en Wall Street por la firma es una apuesta por que su crecimiento de la tecnológica mejorará la progresión de los últimos años y por que productos como el iPhone —su indiscutible estrella, a pesar de que hoy depende de él menos que nunca en su historia— sigan contando con el favor de los consumidores. Apple ha apostado por un modelo en el que sus clientes se fidelizan con productos como el citado teléfono móvil, la tableta iPad o el ordenador portátil iMac. Ni siquiera el aumento de la competencia en todos sus segmentos, en especial la procedente de Asia, le ha hecho daño: en solo dos años —el tiempo transcurrido desde que superó la barrera del billón de dólares—, la tecnológica ha logrado duplicar su valor de mercado sin más misterio que el de mantener el favor de sus legiones de fieles en todo el mundo. En los últimos tiempos, además, ha apostado por aumentar su radio de acción, con incursiones en la música o las películas en streaming.

Las ventas de iPhone en el trimestre reportaron a Apple 26.418 millones de dólares (22.310 millones de euros), un 1,7% más, mientras que los ingresos derivados de la gama de computadoras Mac aumentaron un 21,6%, hasta 7.079 millones de dólares y los de iPad crecieron un 31%, hasta 6.582 millones de dólares. En los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal obtuvo un beneficio neto de 44.738 millones de dólares, un 7,6% más que en el mismo periodo del ejercicio precedente, mientras que la facturación aumentó un 7%, hasta 209.817 millones de dólares. Su profit warning —una advertencia que las empresas hacen al mercado ante un riesgo grave para su cuenta de resultados— de febrero, cuando el coronavirus avanzaba en China, es historia: seis meses después, sus guarismos lucen mejor que nunca.

Ni siquiera el cierre de tiendas por los confinamientos frenó su evolución meteórica, aunque desde el interior de la propia compañía se insiste en que la pandemia no ha sido positiva para su negocio en una estrategia que parece estrechamente vinculada con el cerco —cada vez más estrecho— de los reguladores y los legisladores estadounidenses, que acusan a las grandes tecnológicas de un poder de mercado desmesurado y que ya han llamado a sus ejecutivos a testificar en el Congreso. Los números, aunque ya eran buenos (muy buenos, de hecho) en la era precovid, rebaten la posición pública de la dirección de Apple, que también ha recibido importantes señalamientos en la Unión Europa por sus prácticas fiscales para pagar menos impuestos en el Viejo Continente.

La compañía de Cupertino se estrenó en el parqué de Nueva York en un ya lejano 12 de diciembre de 1980 a un precio de 22 dólares por acción. Hoy, su capitalización —parcialmente espoleada por una ambiciosa política de recompra de acciones que ha elevado el valor de las que quedan en circulación— supera con creces a la suma de las de Johnson & Johnson, Visa, Walmart, Procter & Gamble y Mastercard. Un auténtico cambio de era en la economía y la Bolsa estadounidense.

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