El ascenso de Almeida concentra en Madrid la oposición del PP al Gobierno de Sánchez

José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso, en una imagen de archivo.
José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso, en una imagen de archivo.– / EFE

El nombramiento de José Luis Martínez-Almeida como portavoz nacional del PP provocó este martes un triple terremoto con réplicas nacionales, regionales y locales. El ascenso del regidor consagró a Madrid como el principal bastión de la oposición del PP al Ejecutivo central. Al tiempo, desató las especulaciones sobre un partido que aún debe dirimir un pulso clave por el poder: la presidencia del PP de Madrid está vacante desde la dimisión de Cristina Cifuentes, en 2018, y a ella pueden optar Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso. Finalmente, disparó las críticas de la oposición, que cree que la capital tendrá “un alcalde a tiempo parcial”.

José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso llegaron a la alcaldía de Madrid y al Gobierno de la Comunidad hace un año. El ascenso a la portavocía nacional del alcalde, anunciado el lunes por Pablo Casado, refuerza la elección de la región como bastión de la oposición del PP al Gobierno central, al unir a los líderes de sus principales instituciones en el esfuerzo por subrayar las discrepancias en política fiscal, económica o exterior. Martínez-Almeida, que hasta ahora había sido más comedido en sus críticas y posicionamientos que Díaz Ayuso, ofreciendo colaboración institucional sin dejar de señalar errores del Ejecutivo, pondrá desde su nuevo puesto su sello personal a los argumentos de la sede nacional de Génova.

”Conecta con la voz del partido, que es mucho más que la de Génova, con un discurso que se está buscando a nivel nacional, y su visión estratégica va a ser muy necesaria en <NO1>los próximos meses en la dirección nacional”, apuntó una fuente del PP. “Es un hombre indiscutible en todos los territorios”.

“Martínez-Almeida siempre es muy crítico con Sánchez, y siendo el portavoz nacional del PP, lo más probable es que esa faceta se acentúe”, discrepó ayer Enma López, concejal del PSOE. “Al final, entre él y Díaz Ayuso va a haber una competición por ver quién es el azote más ingenioso contra el Gobierno central en la que lo que menos van a importar son los problemas de los madrileños”, siguió. “El tiempo es limitado”, razonó. “Por eso Martínez-Almeida va a ser un alcalde a tiempo parcial, cuando nosotros no concebimos otra cosa que serlo 24 horas al día durante los siete días de la semana”.

“Es difícil compatibilizar ser alcalde de Madrid con un cargo en su partido”, coincidió Pilar Sánchez, de Más Madrid. “Gobernar una ciudad de más de tres millones de habitantes, y más en una pandemia, no es fácil, y requiere de todo el tiempo posible”.

Como portavoz del partido, un cargo de nueva creación, Martínez-Almeida tendrá comparecencias periódicas en nombre del PP, y reuniones para decidir estrategias comunicativas en coordinación con Pablo Montesinos, vicesecretario de Comunicación nacional. Inma Sanz, su principal colaboradora en el Ayuntamiento, y portavoz del gobierno municipal, tendrá que multiplicarse. Las consecuencias del nombramiento, sin embargo, van más allá de la gestión de la alcaldía. Con la presidencia del PP de Madrid a punto de ser puesta en juego, el refuerzo público de la figura de Mártinez-Almeida también tuvo una lectura interna.

¿Hay que interpretar el ascenso como un guiño de Casado frente a Díaz Ayuso, o no? ¿Se puede ser al mismo tiempo portavoz nacional del PP, alcalde de la capital, y presidente autonómico del partido, o son demasiadas responsabilidades para una misma persona? Las mismas preguntas ocupaban ayer a los políticos de la oposición municipal y del PP de Madrid, donde se esperan con la máxima expectación los argumentos que dé mañana el líder nacional sobre su nuevo equipo directivo.

“Ser portavoz nacional del PP y alcalde es compatible, pero sumar a eso la presidencia del PP de Madrid es más difícil, porque requiere más dedicación”, apuntó una fuente popular con predicamento tanto en la dirección nacional como en la regional. “A Almeida no le nombran portavoz para unos meses, sino para la legislatura”, recordó. “Eso despeja más [el camino] para Díaz Ayuso, y es normal que la presidenta de la Comunidad también lo sea del partido”, razonó. “También es normal que Ayuso esté centrada en Madrid, y ver el nombramiento de Almeida como un desmerecimiento hacia ella es una tontería que no se sustenta”, opinó.

Elecciones en 2021

Comandar el PP de Madrid es tener el timón de la organización más poderosa de la formación conservadora. Lo sabe bien Mariano Rajoy, que sufrió esa maquinaria en tiempos de Esperanza Aguirre. Y lo conoce perfectamente Casado, aupado hasta la presidencia del PP en las primeras primarias de la formación conservadora (2018) gracias al decisivo apoyo de la organización madrileña.

El líder nacional ya tiene a personas de su plena confianza en el seno del PP de Madrid. Allí están, por ejemplo, Ana Camins, la secretaria general, que podría ser una tercera vía para la presidencia; David Erguido, al frente del importantísimo comité electoral; o Ángel Carromero, el vicesecretario electoral.

La cúspide de la estructura, sin embargo, está pendiente de renovación. Pío García-Escudero, expresidente del Senado, ocupa ‘interinamente’ la presidencia desde que Cifuentes dimitió en 2018, perseguida por los escándalos del caso máster y del vídeo en el que aparecía protagonizando un supuesto hurto en un supermercado. Fuentes populares esperan que el nuevo presidente sea elegido en 2021. Y lo lógico, añaden, es que Martínez-Almeida y Díaz Ayuso intenten controlar la organización directamente, o a través de personas de su confianza.

”Casado se lo tomará con calma a la hora de elegir un nombre con un perfil afín”, opinó un político con responsabilidades nacionales y regionales. “Creo que prefiere a alguien que no esté gobernando”, siguió. “Y no es un partido que no esté funcionando por no tener presidente”.

“Estamos intentando impulsar algunas sedes locales y preparar los equipos para las municipales de 2023 con tiempo. Lo que no puede ser es que se hagan cambios drásticos siempre dos meses antes de las elecciones por sistema”, apuntó un interlocutor con conocimiento de la estrategia de organización de la formación conservadora en la región. “Hay sitios donde los propios presidentes ya no encabezaron candidaturas y hay que mirar con calma los relevos”.

El PP nacional y el regional se reorganizan. El corazón de su estrategia lo ocupa el mismo sitio: Madrid, el lugar en el que el partido conserva más poder institucional, escaparate de sus políticas, trampolín para sus representantes, y bastión de su oposición a Sánchez.

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