El Gobierno confía en que el PP se abra a más acuerdos

El Gobierno considera una buena noticia la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP. Varios ministros consultados creen que no supondrá un giro total en la política de Pablo Casado, porque obedece a una batalla interna de poder y no a un cambio estratégico, pero sí confían en que estos relevos internos sirvan al menos para que pueda haber más acuerdos entre el Gobierno y el PP en un momento especialmente delicado por la crisis sanitaria y económica. Lo que ven muy improbable es que los populares ayuden en los Presupuestos.

En campaña electoral, Cayetana Álvarez de Toledo era considerada como un auténtico regalo para los estrategas socialistas. Su discurso duro, que desarrolló en algunos debates televisados importantes, era muy útil para movilizar a la izquierda y ofrecer la imagen de un PP escorado a la derecha, dominado por Vox, que el PSOE utilizó de forma insistente en la campaña.

Sin embargo, ahora lo que está en juego no son las elecciones, que nadie en el entorno del Gobierno ve cercanas, sino una situación económica muy delicada en la que es bienvenido cualquier tipo de acuerdo como el que alcanzaron por unanimidad todas las comunidades la semana pasada para las nuevas medidas contra el Covid-19.

Por eso, en el Ejecutivo han celebrado el último movimiento del PP como una mínima ventana de oportunidad para algunos acuerdos. De momento están pendientes los de la renovación de órganos constitucionales clave como el Consejo General del Poder Judicial, que va camino de dos años fuera de su mandato, o el Tribunal Constitucional, el consejo de RTVE o el Defensor del Pueblo.

La propia Álvarez de Toledo aseguró en su explicación que Casado interpretaba que ella podía ser un obstáculo para los acuerdos con el PSOE en estos asuntos. Esos pactos se dan por hechos dentro del Gobierno con la salida de Álvarez de Toledo y el ascenso de perfiles más negociadores como el de Ana Pastor, pero en el Ejecutivo consideran que eso es lo mínimo que debe hacer el PP, porque es su obligación constitucional renovar esos órganos, y aspiran a más.

Sobre todo a acuerdos para facilitar la llegada y el gasto de los 140.000 millones de euros del fondo de reconstrucción europeo que le corresponden a España y que son claves para la recuperación económica. Fuentes del Ejecutivo creen inviable que el PP facilite siquiera la tramitación de los Presupuestos, pero creen que bastaría con que fuera un poco menos hostil y le diera así algo más de margen político a Ciudadanos, que se ha mostrado dispuesto a negociar esas Cuentas. La parte socialista del Ejecutivo tiene cada vez más claro, aunque hay división de opiniones, que no podrán contar con ERC hasta después de las elecciones catalanas. En la parte de Unidas Podemos hay mucha más resistencia a aceptar a Ciudadanos como socio.

En cualquier caso, fuentes del Gobierno consultadas ven como positiva la salida de Álvarez de Toledo porque muestra una crisis interna del PP y una rectificación del propio Casado, que fue quien la eligió y marcó la línea dura. La crisis del coronavirus, señalan en el Gobierno, lejos de provocar una ruptura del Ejecutivo de coalición o la caída de algún ministro, como podía esperarse y ha sucedido en algunos países, ha tenido como consecuencia una destitución muy relevante en el PP y un cambio de momento táctico, el tiempo dirá si estratégico de Casado, cuya línea de oposición dura, con rechazo incluso de la prórroga del estado de alarma, ha quedado en entredicho y ha sido cuestionada internamente por barones victoriosos como el gallego Alberto Núñez Feijóo.

La ministra de Política Territorial, Carolina Darias, confió ayer en que este movimiento en el PP permita un “mayor entendimiento” entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. “Es una de las tareas que tenemos pendientes. Necesitamos entendernos y hasta ahora, por distintas razones, no ha sido posible”, sentenció.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, no quiso opinar sobre la salida de Álvarez de Toledo pero sí dijo que “es el momento de las personas que apuestan por el diálogo, la construcción y el trabajo conjunto”. “España necesita unos Presupuestos y este es el momento en que todas las fuerzas políticas que tengan sentido de Estado dejen a un lado posiciones partidistas”, aseguró Robles.

En su opinión, todos los partidos importantes, como el PP, deben apoyar unos Presupuestos “de reconstrucción, sociales y que permitan que Europa vea que España es un país sólido, serio y fiable”.

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