La pandemia catapulta el liderazgo de Illa

La gestión de la crisis sanitaria durante los meses del confinamiento ha desvelado la proyección política del ministro de Sanidad y secretario de organización del PSC, Salvador Ila, desconocido hasta ahora en el conjunto de España e ignorado en Cataluña. Tanto es así que esta buena valoración que <se ha labrado entre la opinión pública y publicada ha servido para que en un sector del socialismo catalán y en algunos círculos del PSOE se especule con que Illa podría ser el próximo candidato a la Generalitat en las elecciones que se celebrarán previsiblemente en otoño, en lugar de Miquel Iceta.

Sin embargo, ese escenario se antoja muy improbable, según explican diversos sectores del partido y coinciden los dos afectados. Entre otros motivos porque continúa la lucha contra el coronavirus, pues no se ha encontrado aún una vacuna para combatirlo, y carecería de toda lógica su relevo en mitad de la crisis sanitaria para que regrese a Cataluña.

Otra cosa es, según admiten también diversos sectores del partido, que Illa está llamado a ser el sustituto de Iceta al frente del PSC y, por tanto, candidato en las elecciones catalanas, pero a medio plazo, no de inmediato. Si en Cataluña hay un partido de orden interno ese es el PSC, superada la crisis que comportó el procés; y los socialistas catalanes celebraron hace apenas ocho meses su último congreso. Faltan al menos dos años para que se vuelva a celebrar un nuevo cónclave en el que, entonces sí, Iceta podría dejar paso a Illa como primer secretario y este estaría en mejores condiciones de ser el candidato. La lealtad entre ambos es absoluta y el relevo lo decidirán de manera pactada cuando llegue el momento.

El análisis de algunos dirigentes del PSC es que dentro de tres años el clima político en Cataluña no estará tan tensionado y habrán mejorado las expectativas electorales de los socialistas. Todas las encuestas prevén una nueva victoria del independentismo, frisando la mayoría en escaños, con un aumento del PSC de 17 a 25 o 26 diputados, por lo que se considera que, ante esa previsión, sería un error “quemar” a Illa de candidato ahora.

En conversación con EL PAÍS, el ministro asegura desconocer de dónde proceden las especulaciones sobre su candidatura a la Generalitat y precisa: “Nunca ha estado sobre la mesa esa posibilidad”. Illa mantiene con Pedro Sánchez un hilo directo y una sintonía política de la que pueden hacer gala muy pocos ministros o dirigentes socialistas, fraguada durante los días más complicados de la crisis sanitaria. Asegura que “nunca” ha hablado con el secretario general del PSOE de la posibilidad de relevar a Iceta, si bien admite que está “a disposición” de Sánchez. “Ahora estamos centrados en lo que interesa de verdad en el conjunto de España y en Cataluña, que es la lucha contra el coronavirus”, asegura.

Iceta también ha descartado la posibilidad de que Illa le releve como candidato. El pasado día 10 fue entrevistado en TV3 y anunció su deseo de concurrir al proceso de elecciones primarias que tiene establecido el PSC para elegir a su cabeza de lista. “Me pienso presentar y creo que me votarán”, dijo. Se da por hecho que será el único candidato.

Mientras, las encuestas evidencian el tirón de Illa. En el último sondeo de julio encargado por el Centre d’Estudis d’Opinió, el CIS de la Generalitat, el ministro de Sanidad es el segundo político que obtiene una mejor valoración, con un 4,97 sobre 10, por detrás de Oriol Junqueras (5,72) y por delante del propio Quim Torra (4,18) e Iceta (4,02). A Illa, además, solo le suspende un 24,3% de los encuestados (40,5% en el caso de Iceta), aunque lo desconoce otro 23,5%.

Iceta y Sánchez, también mantienen una buena sintonía, aunque el líder del PSOE ha hecho ya dos intentos de forzar su relevo en el PSC que no prosperaron. El primero fue en el verano de 2015, cuando Iceta había sido elegido candidato a la Generalitat y Sánchez le reclamó sin éxito que renunciara en favor de Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, luego derrotada por Iceta en el proceso de primarias para liderar el PSC. El segundo ocurrió con el anuncio de Sánchez de escoger a Iceta para presidir el Senado tras las elecciones generales de abril de 2019. La filtración desbarató ese escenario y el Parlament no votó la designación como senador, algo que nunca antes había sucedido.

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