El clásico de España se estrena en Europa

Oshoala intenta marcharse de la presión de Tounkara y Robles, durante el partido de la Liga Iberdrola.
Oshoala intenta marcharse de la presión de Tounkara y Robles, durante el partido de la Liga Iberdrola.Alberto Estévez / EL PAÍS

A la espera de ver en qué se convierte el nuevo Real Madrid, el Barcelona y el Atlético han construido una rivalidad a fuerza de partidos duros, algunos divertidos, otros descafeinados, siempre con sabor a clásico. El cuadro de Madrid desquiciaba al Barça en la Liga, que veía como las rojiblancas alzaban el título una y otra vez, mientras desde la secretaria técnica azulgrana aumentaban la inversión año tras año. Pero el director deportivo del Barcelona, Markel Zubizarreta (hijo de Andoni, portero del Dream Team), dio con la tecla. Apostó por Lluís Cortès en el banquillo y por un trío de ataque tan explosivo como potente, con las extranjeras Martens (Holanda), Oshoala (Nigeria) y Graham (Noruega), a las que se suma la elegante Jenni Hermoso, a veces como delantera, otras como volante. Y el Barça volvió a reinar en la Liga Iberdrola, aunque no lo gozó (la Federación le otorgó el título con el torneo sin finalizar) y este viernes tampoco parece que vaya a disfrutar de su primer clásico en Europa ante el Atlético en los cuartos de final de la Champions (18.00 horas, Gol TV).

Aunque sin el ritmo que deseara, el Barça llega animado a Bilbao. Le desconcierta, en cualquier caso, el Atlético. Ignoran cómo puede afectar al conjunto rojiblanco las bajas (entre sancionadas, lesionadas y afectadas por la covid-19, presentan una convocatoria con 17 jugadoras, con tres del filial) y anhelan un partido competitivo para tomar forma. “Siempre luchan e históricamente son partidos muy igualados. Lo espero en la misma línea”, aseguró Cortès. Es la primera vez en su historia que el Atlético se cuela entre los ocho mejores de Europa. El Barcelona, en cambio, ya suma experiencia en Champions: la disputó por primera vez en la campaña 2012-2013, perdió cuatro veces en los cuartos, una vez en la semifinal y la temporada pasada logró una gesta inédita para el fútbol femenino: la final.

No pudo decir ni pío el Barcelona en la final ante el poderoso Olympique Lyon. El cuadro francés, seis veces campeón, el equipo que más partidos ha disputado en la competición (100), se presenta en el País Vasco otra vez como el gran favorito al título. No saben, eso sí, si podrán contar con su jugadora franquicia, la noruega Ada Hegerberg, máxima goleadora del torneo (53), que se recupera de una rotura del ligamento de la rodilla derecha.

Como la Champions masculina se instaló en Lisboa, la femenina se reparte entre Bilbao y San Sebastián. El ganador del duelo entre el Atlético y el Barcelona se enfrentará con el vencedor partido entre el Glasgow City y el Wolfsburgo, que se juega en Anoeta. El cuadro alemán es el aspirante para romper la hegemonía del Lyon. La noruega Pernille Harder y la polaca Ewa Pajor son las cartas de Wolfsburgo, campeón de la Champions en 2013 y 2014. No lo tendrá fácil el Barça, mucho menos el Atlético, para colarse en la final, que se jugará el domingo 30 en el estadio de la Real Sociedad.

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