El precio de estacionar en la calle

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El problema del tráfico en las ciudades, así como la búsqueda de espacio en la calle para estacionar vehículos dentro de los cascos urbanos, sigue siendo un problema no tan solo para residentes sino también para las Administraciones municipales.

Recientemente, en la capital alemana se ha puesto una propuesta sobre la mesa que sugiere que, en un futuro, la cuota anual de estacionamiento que pagan los residentes para aparcar los vehículos todoterreno (SUVs) y otros coches de grandes dimensiones debería ser mucho más cara que la de los vehículos pequeños. Es decir, se plantea una tasa que pueda variar según el tamaño y peso del vehículo: cuanto más grande y pesado sea el coche, más se debe pagar para estacionarlo. Esta propuesta nace porque en la actualidad, los residentes berlineses solo pagan 10,20 euros al año por un permiso de estacionamiento en la ciudad; independientemente del tamaño del automóvil, todos los conductores pagan la misma tasa, sin diferencias.

Hasta ahora, la cuota anual para el espacio de estacionamiento estaba limitada en toda Alemania –oscilando entre 10.20 y 30.70 euros– pero, la última enmienda a la Ley de Tráfico Vial permite ahora establecer tarifas más altas, sin superar el límite superior. Y este hecho ha incentivado nuevas propuestas a todos aquellos que son escépticos o críticos con el coche.

Para contextualizar la situación de Berlín, en Copenhague, por ejemplo, los datos presentados por Agora Verkehrswende muestran que los residentes de la capital danesa tienen que pagar 158 euros al año de aparcamiento. En Ámsterdam, la cuota anual es de 535 euros, en Estocolmo es de 827 euros y en Madrid, la autorización de residente anual no llega a los 25 euros. Estocolmo es, sin duda, una de las capitales que presenta uno de los estacionamientos de pago más caros de toda Europa, incluyendo las motocicletas y ciclomotores.

Un caso un tanto paradójico es la estrategia tomada recientemente en Barcelona, donde entraron en vigor las nuevas tarifas ambientales para todos aquellos que estacionen en las zonas azules y verdes, siendo las primeras totalmente gratuitas para los vehículos de 0 emisiones.

Haciendo una comparativa entre los costes y estrategias entre ciudades, es importante destacar que se debe apostar por la movilidad sostenible, ayudando a reducir drásticamente las emisiones derivadas del tráfico y la congestión, principalmente cuando muchos vehículos buscan un lugar para aparcar creando grandes atascos. Y, a pesar de que Barcelona apuesta por una movilidad sostenible, también incentiva a sus residentes a adquirir vehículos de emisión cero, promoviendo aparcar en la calle con un coste gratuito; por un lado, se pretende reducir los altos niveles de contaminación que padece la ciudad condal, pero por el otro, el problema del espacio destinado al automóvil no desaparece, sino que se promueve e incrementa. Es decir, el problema del espacio sigue sin resolverse.

En este sentido, Oslo apostó en 2015 por una medida más rápida, sencilla y efectiva: quitar todos los aparcamientos al aire libre en las calles del centro. Antes de tomar esta decisión, se tuvieron en cuenta datos referentes a la movilidad urbana que sugerían que un 30% de los coches que integraban el tráfico de la ciudad estaban buscando estacionamiento. A pesar de que esta idea no fue bien recibida (principalmente por los comerciantes y los locales de ocio), el consistorio modificó el plan inicial y, hoy por hoy, se permite el tráfico en el centro urbano, pero no el estacionamiento en la calle. Así, se han ensanchado aceras y construido carriles bicicleta, precisamente donde antes había espacio para estacionar automóviles.

De la misma manera, Copenhague no llegó a tomar una medida tan drástica como Oslo, pero la Administración danesa gradualmente ha ido reduciendo el estacionamiento en todo el centro de la capital. Las calles comerciales son todas peatonales, y los precios tanto de las licencias como de los aparcamientos son elevados. Además, se han incentivado –tal como comentamos en el blog– las instalaciones de aparcamiento multiusos en las afueras de la ciudad con el fin de reducir las plazas de estacionamiento en el centro.

Volviendo al caso alemán, cabe destacar que sorprendentemente, solo el 35% del centro urbano de Berlín es de pago; y, de hecho, la presión de incrementar la tarifa del estacionamiento en todo el centro de la ciudad sigue siendo un criterio decisivo para la Administración municipal. Hoy por hoy, sabemos que para el año 2023, todos los espacios de estacionamiento dentro del llamado S-Bahn Ring (anillo del tren suburbano) se cobrarán.

El crecimiento de la población, la promoción para adquirir nuevos vehículos “no-contaminantes”, la falta de espacio para el peatón y todo lo que ello conlleva son, sin duda, algunos de los principales retos para las grandes ciudades sometidas a altos niveles de contaminación generada por el tráfico y una grave falta de espacio. Un espacio que aun se cede al automóvil y se limita al transeúnte. Mientras muchas administraciones ya están resolviendo este problema –implementando soluciones drásticas pero óptimas–, muchas otras aun necesitan buscar estrategias para frenar este grave problema que ya se hace latente.

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