La calidad del aire en tiempo real

En España hay pocos casos de patologías graves causadas por el aire.
En España hay pocos casos de patologías graves causadas por el aire.Sturti / Getty Images

El grupo PGI Engineering, con sede en Barcelona, se ha convertido en el primer proveedor español autorizado de la certificación Reset Air, el principal modelo mundial que evalúa en tiempo real la calidad del aire en edificios de uso público, como los bloques de oficinas.

La empresa española se dedica a la ingeniería de instalaciones y cuenta con una división especializada en energía y sostenibilidad que presta servicios de certificación y calificación energética. El grupo emplea a 150 profesionales en todo el mundo y facturó 12 millones de euros en 2019.

La certificación que acaba de conseguir abre una nueva línea de negocio en el grupo en un momento donde más se valora la calidad del aire en el interior de los edificios por causa de la pandemia. Esa calidad cambia constantemente por sistemas mecánicos, como la ventilación, la calefacción, la refrigeración y también por el impacto de los usuarios en el propio aire, que afecta a los niveles de monóxido y dióxido de carbono (CO y CO2), material particulado (PM) y compuestos orgánicos volátiles (COV), gases químicos que se desprenden de materiales como moquetas, tapicerías, pinturas o cortinas.

Firmas como Netflix no regresarán a sus sedes hasta cambiar el aire acondicionado

El Reset controla estos parámetros junto con la temperatura y la humedad relativa. Para su observación, PG Engineering monitoriza de forma continua y horaria la calidad del aire del lugar, ofreciendo los datos registrados en tiempo ­real a gestores y usuarios —a través de una aplicación móvil— de cada edificio.

Concluido el estado de alarma y las fases de confinamiento en la mayoría del territorio español, los edificios de oficinas empiezan a recuperar la ocupación anterior a la pandemia. Además de adecuar el espacio laboral a las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, “son cada vez más las empresas y los trabajadores que demandan entornos profesionales saludables”, señala la consejera ejecutiva de PG Engineering, Aina Juliol.

“Netflix, por ejemplo, está cambiando todo el sistema de aire acondicionado de sus centros de trabajo en Estados Unidos y sus empleados no van a regresar hasta que esté implementado”, explica Juliol. Según la revista médica británica The Lancet, 800.000 personas mueren cada año en el mundo debido a la mala calidad del aire de su lugar de trabajo.

“Con la entrada en vigor del código de edificación de 2007 y la renovación del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), en España apenas hay casos de patologías importantes relacionadas con la calidad del aire interior en lugares como oficinas”, conviene el doctor Rafael Padrós, responsable del servicio de prevención de riesgos laborales del hospital de Sant Pau de Barcelona. “Sí que hay casos de sintomatología leve: dolores de cabeza, cansancio, rinitis, picor de ojos, problemas cutáneos. Es un clásico”, detalla. “Y en mujeres, que, por cuestiones hormonales, son más sensibles que los hombres, en edad menopáusica vemos con frecuencia sintomatología dérmica”, concluye Padrós.

En cuanto a la capacidad de concentración y productividad, un estudio acerca de la calidad del aire en el lugar de trabajo realizado por las universidades de Harvard y Siracusa (EE UU) en 2017 determinó que es un factor que afecta a la función cognitiva de los trabajadores. Y estimó que los beneficios de productividad en un lugar con buena calidad del aire son de unos 6.000 euros al año por persona, sin incluir los beneficios potenciales que comporta para la salud y que evitan el absentismo.

Coste económico

“El código de edificación y el ­RITE han servido para regular de forma correcta en España todo lo relacionado con la calidad del aire en interiores”, señala Óscar Ribé, doctor en Ingeniería Industrial y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña. “Aun así, la sensación es que no se cumple la normativa”, lamenta. “Renovar el aire del interior de un edificio conlleva una instalación especial, con un coste económico y energético importante. De hecho, significa más de un 50% del coste energético de un sistema de climatización. Para ahorrar, se minimiza la inversión y nos encontramos, a menudo, con una calidad de aire interior incorrecta”, denuncia Ribé.

El coste total de la aplicación de una certificación Reset oscila entre los 20.000 euros para edificios de 1.000 metros cuadrados hasta los 120.000 euros para edificios de unos 50.000 metros.

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