Islas Canarias: bienvenido a la tranquilidad

Si todos los veranos resultan indispensables para recargar fuerzas y enfrentarnos a los próximos meses con nuevas perspectivas, este aún más. Las Islas Canarias se convierten en el lugar perfecto para encontrar esa deseada calma con todas las garantías que impone la “nueva normalidad”. Porque, durante la pandemia, su bajo índice de contagios y su constante trabajo a través de su Laboratorio Global de Seguridad Turística las han posicionado como destino líder frente a la covid-19. De hecho, el secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT), Zurab Pololikashvili, ha manifestado su confianza en la capacidad de este sector para una rápida recuperación, asegurando que “Canarias es un destino seguro y abierto, y ese es el mensaje que queremos trasladar al mundo”. Más fuerte, más seguro, más sostenible y competitivo, así es el modelo turístico del archipiélago canario poscoronavirus. “También mejor enraizado en su comunidad y más orientado al desarrollo integral de la sociedad”, tal como ha asegurado Yaiza Castilla, consejera de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno canario.

Las aerolíneas y compañías marítimas que conectan la península con el archipiélago, así como las islas entre sí, han adoptado las medidas precisas para cumplir con los protocolos que garantizan la seguridad sanitaria de los pasajeros. De igual modo, hoteles, apartamentos, casas rurales y otros alojamientos turísticos asumen las directrices marcadas por la Consejería de Turismo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias. Tanto es así que los World Travel Awards –los premios más prestigiosos del sector turístico– ha nominado en tres de sus categorías a uno de los resorts canarios mejor valorados, Las Terrazas de Abama, en el sur de Tenerife. “Estamos haciendo un gran esfuerzo por ofrecer el mejor producto, y en esta nueva situación nos hemos rodeado de las más estrictas medidas de seguridad e higiene, lo que nos está ayudando a subir en los rankings de valoración y popularidad en el destino”, explica su directora, Ángela García.

Las Islas Canarias, con un clima a gusto de todos incluso en otoño, resulta la opción más adecuada para quienes no han podido disfrutar de sus vacaciones en los meses centrales del verano; también para hacer una micro escapada que sirva de desconexión en esta “nueva normalidad” que nos hace replantearnos destinos más responsables, donde la sostenibilidad y el potencial de los diversos tipos de turismo marcan tendencia. Uno de sus mayores reclamos naturales son, por supuesto, sus playas, paraísos para los más exigentes: las de Jandía (Fuerteventura), solitarias de arena blanca (La Cocina o Las Conchas, en La Graciosa) y las rodeadas de plataneras (Charco Verde, La Palma), hasta las que tienen vistas al Teide (La Cueva, La Gomera), las de Papagayo (Lanzarote), con piscinas naturales anexas (La Restinga, El Hierro), urbanas (Las Canteras, Gran Canaria), y hasta de autor, concebidas por César Manrique (Playa Jardín, Tenerife).

Naturaleza, cultura y gastronomía

Ahora bien, el interior de cada una de las islas también guarda grandes sorpresas para el viajero. Porque los espacios naturales tierra adentro son otro de sus bienes más preciados; de hecho, existen tantos y tan diferentes que es casi imposible encontrar un adjetivo que los defina a todos. Bosques, dunas de arena, volcanes, piscinas naturales… Una naturaleza salvaje que llena de contrastes los paisajes de las islas. Sus cuatro Parques Nacionales y las siete Reservas de la Biosfera hacen, además, que esté considerado uno de los ecosistemas más valiosos del mundo. Un auténtico tesoro para los amantes de las actividades en la naturaleza y al aire libre, como senderismo, barranquismo, escalada, ciclismo, parapente, observación de cetáceos, cielos estrellados… Experiencias outdoor los 365 días del año.

La herencia cultural del archipiélago canario bien merece una escapada hasta él. Porque a sus vestigios arqueológicos y a su actividad artística, se suman otras maneras de hacer cultura, como el enoturismo (sus vinos son destacados con altas puntuaciones en las conocidas guías Peñín y Parker, que cada año seleccionan los mejores caldos del mundo) y el diseño (con iniciativas como Gran Canaria Moda Cálida y Tenerife Moda). Y, por supuesto, la gastronomía, una acertada manera de conocer las islas: Canarias sabe, por supuesto, a océano Atlántico; también a la tierra donde crece el cilantro y el comino que dan gusto a sus mojos; a quesos de cabras alimentadas con brotes que surgen entre rocas; al sabroso cochino negro autóctono, o a sus tomates volcánicos.

“Nuestra cocina conecta con lo emocional, porque aquellos sabores que permanecen en el recuerdo desde la infancia despiertan algo en tu interior con solo recuperar su aroma”, manifiesta Germán Ortega, chef del restaurante La Aquarela (Gran Canaria), merecedor de una Estrella Michelin en 2020. “Como cocinero, quiero llegar al sabor primitivo, sea mediante una elaboración sencilla o muy elaborada, pero siempre resaltando la autenticidad de productos como la sal, uno de los principales de nuestra gastronomía, aunque sea el más infravalorado que existe”. Placeres para dejarse sorprender en la mesa a través de una cocina elaborada con la calma y la pasión de unas islas que, en cuestión gastronómica, también son afortunadas.

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