Koeman señala a Luis Suárez

Luis Suárez, De Jong y Messi, en el partido de Champions contra el Bayern.
Luis Suárez, De Jong y Messi, en el partido de Champions contra el Bayern.RAFAEL MARCHANTE / Reuters

Johan Cruyff edificó el Dream Team después del Motín del Hesperia que la plantilla del Barça montó en 1988 para pedir la dimisión del presidente Josep Lluís Núñez. Años después, en 1994, el cabeza de turco de Atenas fue Andoni Zubizarreta, al que el vicepresidente Joan Gaspart despidió en la jardinera que conducía al pasaje azulgrana camino del avión de regreso a Barcelona. El mandato de Pep Guardiola en 2008 se inició después de poner fin a la carrera barcelonista de Ronaldinho y Deco, y conceder un año de gracia a Eto’o. El Barça de Ronald Koeman, heredero de Cruyff y Guardiola, también ha empezado con el anuncio de los jugadores que no entran en sus alineaciones y, como en los casos anteriores, el cartel de ventas está liderado por un ilustre: Luis Suárez (33 años), tercer máximo goleador de la historia barcelonista (198), solo superado por Leo Messi (634) y César Rodríguez (232).

Koeman no cuenta con el uruguayo ni tampoco con Arturo Vidal (33 años), Iván Rakitic (32) y Samuel Umtiti (26), a los que también ha invitado a abandonar el Camp Nou por vía telefónica mientras el club contactaba con sus representantes y abogados para la rescisión de sus contratos, que finalizan en junio de 2021 a excepción del central francés, que acaba en 2023. Tampoco tienen la plaza asegurada dos ilustres como Jordi Alba y Sergi Busquets, el futbolista que precisamente marcó el dibujo del equipo de Guardiola.

Los descartes se producen después de que el técnico se reuniera el pasado jueves con Messi. El capitán expresó sus dudas sobre su continuidad cuando el técnico le invitó a liderar el proyecto en su regreso al Camp Nou. La respuesta a la incertidumbre del 10 ha sido categórica: el mando ya no corresponde al capitán y a sus socios de vestuario, sino al propio Koeman.

El entrenador, en cualquier caso, no renuncia sobre todo a convencer a Messi. “Es un placer tenerle y estoy seguro de que con su calidad encontrará su espacio en la evolución del equipo”, afirmó en declaraciones a Barça TV. “Soy un entrenador al que le gusta la disciplina y la buena organización del equipo. Me gusta también dominar el juego, ser directo y tener una buena comunicación con los jugadores. Aunque hago reuniones breves, dejo claro el mensaje”, añadió Koeman en un discurso sin concesiones, sabedor de la gran amistad de Messi con Luis Suárez. Al rosarino, que últimamente se ve más fuera que dentro del club, se le pedirá que tome una decisión firme y no especule con su futuro —su contrato vence en junio de 2021—. Hasta enero, cuando podrá empezar a negociar su futuro inmediato, el jugador es consciente de que tiene una ficha de 50 millones netos y una cláusula de rescisión de 700 millones.

La salida inmediata de Messi exigiría por tanto un acuerdo con Bartomeu que difícilmente se dará después del enfrentamiento abierto que existe entre el vestuario y la directiva del Barcelona. “Hay una guerra civil que complica mucho la tarea del entrenador”, sintetizó una voz autorizada del Camp Nou. El contencioso ha quedado ahora condicionado por la intervención de Koeman, cuyos intereses convergen con los de la presidencia: la junta necesita rebajar la masa salarial del equipo, la más alta de los clubes europeos con 392 millones por temporada, y el técnico pretende rejuvenecer una plantilla veterana y viciada desde la Champions de Berlín, en 2015.

A Koeman, dispuesto a reincorporar a Coutinho, le gustaría fichar a un jugador por línea y, si es posible, a dos laterales, al tiempo que espera evaluar el rendimiento de Jordi Alba y Busquets, señalado este último por su falta de ritmo e intensidad en la última temporada, suplente ya cuando arrancó LaLiga en San Mamés.

Lautaro Martínez, delantero del Inter, vuelve a estar en el punto de mira después de que haya quedado marcado un ariete como Suárez.

Malas despedidas

El uruguayo se siente especialmente dolido por el trato recibido después de seis temporadas en el Camp Nou. Una conversación corta y seca del entrenador sirvió para marcar al delantero cuando el presidente había anunciado públicamente el viernes pasado que a los futbolistas “legendarios” que no contaran para el técnico se les trataría con “todos los honores por la grandeza que han dado al Barça”. El uruguayo ha desmentido que esté dispuesto a entrar en alguna de las operaciones de canje que se dibujan desde las oficinas del Camp Nou.

El futuro de Rakitic parece estar muy cerca del Sevilla mientras que en el caso de Umtiti no se descarta una posible cesión en caso de que no se pueda cerrar un traspaso por sus dolencias en una rodilla que han lastrado su actividad desde el último Mundial. El buen cartel de Arturo Vidal invita al club a pensar que encontrará una salida inmediata, a poder ser antes del domingo, día en que los jugadores han sido citados en la Ciudad Deportiva Joan Gamper.

Koeman pretende empezar a trabajar a partir del próximo lunes con los jugadores que ha elegido y, por tanto, sin los descartados, para centrarse en una pretemporada muy compleja por los efectos de la covid-19. El técnico ha instado a la directiva a resolver la situación de los afectados por una criba que no parece afectar a Piqué, el futbolista que precisamente pidió decisiones tras el 2-8 ante el Bayern: “El club necesita cambios y no quiero señalar solo a jugadores ni a entrenadores, sino que me refiero a cambios de todo tipo, a nivel estructural”, reclamó. “Si debe venir sangre nueva para cambiar la dinámica, yo soy el primero en irme porque ahora sí hemos tocado fondo”, acabó en su alegato de Lisboa.

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