Ciudadanos se abre a ir en coalición con el PP catalán solo en algunas provincias

Ciudadanos se abre a aceptar la posibilidad de concurrir en coalición con el PP solo en algunas provincias en las próximas elecciones autonómicas catalanas, aún no convocadas. Los populares barajan esa fórmula para maximizar el voto en las provincias donde tienen menos apoyo, como Lleida y Girona. “Si llegamos a algún acuerdo, esa opción podría estar sobre la mesa”, dijo ayer Carlos Carrizosa, candidato de Cs. La propuesta inicial de este partido era un pacto en todo el territorio y a tres, incluyendo al PSC, pero el socialista Miquel Iceta rechaza sumarse.

Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, esbozó hace días tres escenarios: ir por separado; formar una coalición total o que populares y CS concurran solo en las circunscripciones donde tienen menos votos. Ninguno de los dos partidos tiene diputados en el Congreso por Tarragona, Girona y Lleida, pero es en estas dos últimas provincias donde sus resultados son peores. Fernández dice que tomarán la decisión en “breve” y que darán el paso solo si suman, en alusión al mal resultado de la experiencia reciente en el Paiís Vasco. Ahora la idea de la alianza puntual gana peso.

En una entrevista en Radio Nacional, Carrizosa, que ha desplazado como cabeza de lista a Lorena Roldán, se abrió a la alianza por provincias. “Hay que ver qué partidos irían juntos y maximizar el esfuerzo para no perder votos”, dijo. “El independentismo no tiene la mayoría y si la tiene en el Parlament es por una injusta ley electoral”. Cataluña es la única comunidad que carece de una norma propia y se rige por la ley electoral nacional. Ciudadanos venció en las elecciones del 21 de diciembre de 2017, en plena vigencia del artículo 155, y siempre ha atribuido su imposibilidad de gobernar a que esa ley favorece a las provincias menos pobladas.

El caso de Cs es casi insólito: ha pasado en tres años de ser primer partido en Cataluña, con el 25% de apoyo, a intentar frenar el desplome que pronostican las encuestas. Inés Arrimadas logró en 2017 un triunfo histórico y agridulce: sumó 36 escaños pero se quedó muy lejos de gobernar (la mayoría está en 68)<NO>y de poder trenzar una alianza para desplazar al independentismo (que sumó 70 escaños). El PSC logró 17 diputados y el PP cuatro.

Pese a aquella victoria, Ciudadanos ha ido perdiendo capital en cada cita electoral: en las generales de abril y de diciembre de 2019 pasó de cinco a dos diputados por circunscripciones catalanas, y se dejó por el camino 280.000 votos. El PP, en ese intervalo recuperó un escaño y 86.000 sufragios. En las municipales, el balance no le fue mejor a Ciudadanos: ninguna alcaldía y la ruptura con Manuel Valls en Barcelona.

Bajo la bandera del antiprocés, Ciudadanos ha sido acusado por el independentismo, el PSC y Catalunya en Comú-Podem de alimentar la crispación. Un año y cinco meses después de ganar, en mayo de 2019, Arrimadas se fue del Parlament al Congreso de los Diputados sin postularse a la presidencia y sin pisar el Palau de la Generalitat como jefa de la oposición. No se reunió con el president Quim Torra en protesta por la colocación en el balcón del Palau de una pancarta en favor de los presos del procés. En octubre, Roldán lideró una moción de censura y solo logró el apoyo del PP.

Iceta reiteró ayer que no firmará una alianza a tres. El PP tampoco la quiere. “No es que mareemos la perdiz. Decimos que no”, recalcó Iceta en Catalunya Ràdio recordando que sus programas son muy distintos. El socialista sostuvo que Cs no supo gestionar su victoria y le recriminó no haberse reunido ni siquiera con el resto de partidos y no haber acertado ni en la “gestión ni en la gesticulación ni en la propuesta”. “Es que ni la gestión, ni la gesticulación ni reunirse con los partidos ni la alternativa. Si eres el primer partido tienes que abrir el baile”, dijo, recordando la marcha de Arrimadas.

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