Los precios industriales solo se recuperan un 1,8% en julio pese al encarecimiento de la energía

Una operaria en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona).
Una operaria en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). / Europa Press

Los precios industriales siguen su recuperación tras el confinamiento, pero, al igual que la producción, todavía están muy lejos de los niveles previos a la pandemia. El repunte del coste de la energía en julio ayudó a consolidar una subida mensual del 1,8%, insuficiente para compensar los desplomes de la primavera: según los datos publicados este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios Industriales (IPRI) continúa un 4,8% por debajo de las cifras de hace un año.

El valor de las ventas de las fábricas españolas creció en julio por segundo mes consecutivo, pero el ritmo de la recuperación se ralentiza: en junio el incremento había sido del 2%. El inicio del verano, marcado por el final del estado de alarma, ha servido para reducir en 2,9 puntos el desplome anual del IPRI, que en mayo llegó al 8,7%, su peor dato histórico. Sin embargo, las buenas cifras de los dos últimos meses aún están muy lejos de neutralizar las debacles de marzo y abril, cuando los precios se desplomaron un 3% como consecuencia de la pandemia.

La recuperación de la energía (un 6% mensual) empujó la subida del IPRI en julio, al aportar 1,7 puntos al incremento del índice. En cambio, los bienes intermedios (0,4%), los bienes de equipo (0,1%) y los bienes de consumo (0,1%) apenas supusieron la décima restante, en un marco de pérdida de poder adquisitivo en las familias y de descenso de la inversión de las empresas debido a la crisis de la covid-19.

En términos anuales, la energía se lleva la peor parte, con un desplome del 13,7% respecto a julio de 2019. En cambio, los bienes de consumo y los bienes de equipo valen más que hace un año, según la encuesta del INE, que abarca 1.500 artículos y 9.000 establecimientos industriales.

El petróleo, factor de inestabilidad

El petróleo sigue siendo el gran factor de inestabilidad. El hundimiento de los precios de las coquerías y el refino del crudo, golpeados por las luchas entre los países productores y el impacto de la crisis, todavía alcanza grandes proporciones: un 29% en el último año, el mayor de todas las ramas de actividad. Sin embargo, su valor se recuperó un 10% en julio, frente al 6,5% del suministro de electricidad y gas. Ambos fueron los grandes protagonistas del repunte del IPRI.

Más allá de la energía, la mayoría de los precios también repuntaron respecto a junio, gracias al aumento de la demanda tras el confinamiento. La buena cotización del oro y la plata en los mercados internacionales llevó a un aumento del 6,6% para los metales preciosos y otros metales no férreos, mientras que los productos cárnicos se revalorizaron un 0,7%. Sin embargo, las artes gráficas, la industria del papel, la confección o el textil arrojaron datos negativos.

La recuperación, muy desigual entre los sectores, también es asimétrica en función de los territorios. El IPRI subió en junio en todas las regiones respecto al mes anterior, pero a distintas velocidades: Andalucía y Murcia, ambas con un incremento del 3,6%, fueron las comunidades más inflacionarias, en contraste con el tímido repunte del 0,4% en Navarra. La disparidad se mantiene si se comparan los precios con los de hace un año, pero con el signo contrario: han descendido en todas las autonomías.

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