Cabal Peniche, el oscuro empresario que se alía con la familia Alemán

El empresario Carlos Efraín Cabal Peniche, que junto a Miguel Alemán Magnani intenta tomar a la fuerza el control de Radiópolis, personifica como pocos el lado más oscuro de los vínculos entre el poder político y empresarial en México, especialmente durante la época del expresidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Nacido en Mérida hace 64 años y criado en Tabasco, donde ha dado forma a la mayoría de sus negocios, durante muchos años Cabal Peniche fue uno de los empresarios favoritos del PRI hasta que en 1994 huyó del país y terminó encarcelado en Australia acusado de los turbios manejos en su banco. Peniche había pasado de agricultor bananero a uno de los hombres más ricos de México en un tiempo récord.

Después de décadas de silencio su nombre ha vuelto a ser noticia por su irrupción en el mundo empresarial y financiero. En el mes de julio se convirtió en el salvador de la familia Alemán como parte del grupo de inversores que han puesto 150 millones de dólares para rescatar la aerolínea Interjet. Este martes, Cabal Peniche y Alemán Magnani han lanzado una ofensiva por la cual pretenden tomar a la fuerza el control de Radiópolis, como ha denunciado el Grupo PRISA (editora de este periódico), que posee el 50% de las acciones del grupo radiofónico mexicano, y así se desprende también de un comunicado que ambos empresarios distribuyeron el martes.

En la década de los ochenta Carlos Peniche comenzó dedicándose al cultivo del plátano y del camarón hasta que en 1991, con la privatización de bancos impulsada por Salinas, compró por 300 millones de dólares el Banco Unión, que posteriormente se fusionó con Banco Cremi, lo que le convirtió en el accionista mayoritario de uno de los grupos bancarios más grandes. Desde ahí, Cabal Peniche comenzó a adquirir empresas entre las que se encuentra Del Monte, la comercializadora más grande de piña y la tercera de plátanos a nivel mundial.

Con el ocaso de Carlos Salinas empezó a desmoronarse un entramado político y empresarial en el que había aterrizado de la mano de Carlos Hank González. Su banco fue intervenido acusado de haber puesto en marcha un complejo sistema de fraudes con el que lograba prestarse a sí mismo millones de dólares que utilizó para su expansión. El 5 de septiembre de 1994 las autoridades financieras intervinieron el Grupo Financiero Cremi-Unión y Cabal Peniche. Con el tiempo, Cabal Peniche fue acusado de formar parte de los empresarios que se beneficiaron con el Fondo Bancario de Protección al Ahorro, el polémico Fobaproa, un proceso lleno de irregularidades donde se puso al descubierto el tamaño de su fortuna.

En los seis años de negocios al amparo de Salinas, Cabal Peniche había acumulado 1.100 millones de dólares, tenía 100.000 hectáreas de plátano en Tabasco y era socio principal de la multinacional Del Monte y la brasileña Interfruit. También era propietario del equipo de beisbol de Tabasco, de la firma agroindustrial Gigante Verde y de los hoteles Camino Real y Quinta Real.

Cabal Peniche salió del país en 1994 y durante cuatro años estuvo huyendo por países como Estados Unidos o España, hasta que en 1998 fue detenido en Australia donde estuvo tres años encarcelado.

En 2001 fue extraditado a México, donde nunca pisó la cárcel y ocho años más tarde fue exonerado de todos los cargos. Antes de ello, durante su etapa en prisión, concedió en 1999 una entrevista al diario Milenio, en la que admitió haber financiado con 20 millones de dólares las campañas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Luis Donaldo Colosio, Ernesto Zedillo y Roberto Madrazo a la gobernatura de Tabasco, misma que el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien también competía por el puesto, denunció como fraudulenta.

Casi 20 años después, Cabal Peniche se ha convertido en el salvador económico de la familia Alemán, en su intento por reflotar Interjet, que afronta una grave deuda con las arcas públicas y está al borde de la quiebra. El mes pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador también se refirió a Cabal Peniche, cuando le preguntaron si el empresario bananero estaba interesado en gestionar los cajeros automáticos del Banco de Bienestar. “No tengo información de eso, nosotros cuidamos todos estos procesos”, dijo López Obrador.

“¿Sería extraño que este señor quisiera participar?”, interpeló un periodista al mandatario. “Sí, no tiene nada que ver con nosotros. Da la casualidad de que es mi paisano, pero no significa ningún tipo de relación, yo no protejo a nadie, yo tengo relaciones de amistad pero no de complicidad con nadie”, sostuvo. “No llegué aquí con el apoyo de grupos de intereses creados, no llegué aquí porque recibí dinero de hombres de negocios, llegué aquí con el apoyo del pueblo”, contestó.

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