La temporada del viacrucis del 10

Messi y Setién, durante un entrenamiento del Barcelona.
Messi y Setién, durante un entrenamiento del Barcelona.ALBERT GEA / Reuters

Todo cambió en enero para Lionel Messi. Después de perder en la semifinal de la Supercopa de España ante el Atlético, el rumbo se torció entre el Barcelona y su capitán. La decisión del presidente, Josep Maria Bartomeu, de prescindir de Ernesto Valverde no le gustó nada al rosarino. Tenía una excelente relación con el Txingurri. Y la cosa empeoró cuando el entonces director deportivo, Eric Abidal, acusó a la plantilla de holgazanería, cuando Valverde estaba al mando. “Que dé nombres, porque si no, nos ensucia a todos”, arremetió el 10 a través de las redes sociales contra su excompañero.

Pero nada se calmó en el Camp Nou. Al contrario. La Cadena SER destapó que el club tenía contratada a una empresa dedicada a mejorar la imagen pública de la directiva y asociada a cuentas difamatorias en las redes sociales contra jugadores, opositores y el entorno del Barça. “Todo me parece muy raro”, se sorprendió el 10. Tampoco le gustó nada la actitud de la junta de Bartomeu cuando comenzó la crisis económica por la covid-19. “Queremos aclarar que nuestra voluntad ha sido aplicar siempre una bajada del sueldo que percibimos, pero no deja de sorprendernos que desde dentro del club hubiera quien tratara de ponernos bajo la lupa”, publicó Messi en un comunicado que fue secundado por todos sus compañeros.

Pero su enfado no era solo con el presidente. A Messi no le gustaba la dinámica del equipo con Quique Setién. “Setién lo entendió mal, no podemos ganar la Champions jugando como antes del parón”, soltó el 10 durante el confinamiento. Y en julio, cuando veía que el equipo seguía sin carburar, le pidió a su padre que paralizara las negociaciones por la renovación de su contrato que ya estaban avanzadas. Estaba harto y entendía que el club no era capaz de construir un proyecto ganador. Todo empeoró cuando el Barça perdió LaLiga. “Dije que no nos alcanzaba para la Champions y no nos alcanza ni para ganar la Liga”, analizó una vez se consumó el título del Madrid. No se pronunció tras la tremenda derrota en Lisboa. En cambio, desde el vestuario sí que comunicaron que Messi no había quedado conforme después de su encuentro con Koeman. El holandés no es Valverde y Messi pidió irse.

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