La parálisis del deporte no llega a Europa

Aunque en Estados Unidos los actos de protesta en el deporte han ido un paso más allá de la simple reivindicación desde que los Milwaukee Bucks no se presentaron a un partido de la primera ronda de playoffs ante los Orlando Magic, la ola no ha llegado en esta ocasión con tanta fuerza a Europa. Lewis Hamilton, que ha abanderado el movimiento antirracista en Europa en los últimos meses, descartó este jueves la idea de imitar la idea de los Bucks boicoteando el principal evento deportivo del fin de semana, el Gran Premio de Fórmula 1 en el circuito de Spa-Francorchamps, en Bélgica, tras el brutal tiroteo por la espalda que dejó en grave estado a Jacob Blake el pasado domingo en Kenosha (Wisconsin).

“En primer lugar, creo que es increíble lo mucho que están haciendo en Estados Unidos los deportistas, en cada una de sus especialidades. Naturalmente, como deporte, todos debemos estar alineados, todos debemos apoyarnos unos a otros, aunque sea un deporte diferente. Y yo estoy con todos ellos, pero eso es en Estados Unidos, y no sé si hacer algo así aquí, en Bélgica, tendría algún efecto en particular”, manifestó el piloto británico, que seguirá hincando la rodilla en la tierra cuando suene el himno del país organizador, como ha hecho desde el inicio de la temporada, cuando consiguió también que la mayoría de los pilotos de la parrilla le acompañara en el gesto.

Hamilton, que busca igualar los siete títulos mundiales de Michael Schumacher, aseguró que buscará nuevas fórmulas para seguir promoviendo la lucha contra el racismo, pero no dejará de pilotar. “Estoy tratando de hacer lo que puedo desde aquí. Realmente no sé cómo podríamos no participar en la carrera. El fin de semana seguirá. Pero intentaré hablar con la Fórmula 1 para ver qué más podemos hacer para seguir creando conciencia, seguir ayudando a empujar en este camino”, avisó.

Los demás pilotos, sin excepción, tomaron la misma senda que Hamilton y descartaron desde el primer momento la opción de no correr el domingo. “Creo que no está en los planes de nadie, no ha habido ninguna discusión con los pilotos en esos términos. Respeto lo que está sucediendo en Estados Unidos, he visto las imágenes del último tiroteo hacia esta pobre persona y me parece lamentable e increíble que suceda esto en el siglo XXI y se cometan estas atrocidades y en un país desarrollado. Pero de momento no veo intención de boicotear una carrera de Fórmula 1, que no tiene nada que ver con eso”, aseguró, por su parte, Carlos Sainz.

Una línea que, por el momento, seguirá el resto del deporte europeo. Los jugadores del Liverpool y el Arsenal, que el sábado deben disputar la final de la Community Shield (17.00, DAZN) con la que arrancará una nueva temporada del fútbol inglés, ya han anunciado que se arrodillarán antes de iniciarse el choque, que posteriormente se disputará con normalidad.

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