La nueva normalidad restituye algo de brillo a las hipotecas variables

La incertidumbre que tanto los bancos como sus usuarios sufren por la crisis del coronavirus y que había puesto alas a las hipotecas fijas se moderó en junio. Al romper una racha de tres meses consecutivos en los que la mayoría de los préstamos hipotecarios que se firmaron para adquirir una vivienda tenían un tipo de interés fijo, en el sexto mes del año las proporciones se revirtieron y el 50,4% de los que pidieron un crédito se decantó por el tipo variable, contra el 49,6% que, por el contrario, suscribió una hipoteca fija, según los datos publicados este viernes por el INE. De esta forma, parece que, en el mes en el que se levantó el estado de alarma, perdieron peso la apuesta de las entidades por los tipos de interés fijos y el miedo de los consumidores hacia un hipotético repunte futuro del euríbor —el índice al que mayoritariamente se vinculan los tipos de interés variables de las hipotecas—, dos de los principales factores que evocan los expertos para explicar la propensión hacia el tipo fijo manifestada por los consumidores en los meses álgidos de la pandemia.

La tendencia que se interrumpió en junio venía de lejos, pero la emergencia sanitaria derivada de la pandemia de Covid-19 marcó el punto de inflexión. Si en enero de 2016 las hipotecas fijas representaban apenas el 10,1% del total, un año después alcanzaban ya el 34,7%. Aunque estuvieron por encima del 40% de forma casi ininterrumpida desde febrero del año pasado (las excepciones fueron septiembre de 2019, con el 38,3%, y febrero de 2020, con el 37,4%), nunca fueron mayoritarias hasta marzo pasado. El primer mes del estado de alarma, que entró en vigor el día 14 de marzo y fue renovado hasta el 21 de junio, los préstamos hipotecarios con tipo de interés fijo llegaron al 53%. En abril y mayo esta proporción fue del 51,6% y 52,8%, respectivamente.

“Que las fijas pudieran superar las variables era algo previsible”, admite Simone Colombelli, director de Hipotecas del comprador bancario iAhorro, “pero pensábamos que ese momento habría tardado más en llegar”. El último empujón vino de la mano del euríbor. El índice al que se referencia la mayoría de las hipotecas variables en España, que se mueve en terreno negativo desde hace más de cuatro años, había escalado posiciones en los meses más duros de la primera ola de la pandemia y se había acercado al cero, antes de volver a cotizar en un entorno cercano a su mínimo histórico en julio, cuando cerró en el -0,279%. Este encarecimiento hacía algo menos atractivas las hipotecas variables que se firmaron entre marzo y mayo.

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De esta forma, si la cantidad de préstamos hipotecarios a tipo fijo que se firmaron en los meses álgidos de la emergencia sanitaria apenas varió con respecto al período inmediatamente anterior a la aparición de la Covid-19 —fueron 13.483 en febrero; 13.982, en marzo; 12.301, en abril, y 13.479, en mayo—, las que se desplomaron fueron las variables, que pasaron de las 22.567 en febrero a las 12.049, en mayo, pasando por las 12.400, en marzo, y las 11.539, en abril.

Tipos de interés, a la baja

Es cierto que, posteriormente, el euríbor ha vuelto a bajar con fuerza. Aun así, el director de la intermediaria Tusolucionhipotecaria, Ricardo Gulias, no cree que las hipotecas variables puedan volver a ganar mucho terreno a las fijas. En sus palabras, en un entorno de tipos de interés muy bajos, “la banca quiere asegurarse la rentabilidad que le garantiza el tipo fijo”. De ahí que las entidades apuesten por él a través de campañas de marketing y tipos de interés muy tentadores que hacen mella entre los usuarios asustados por la incertidumbre o directamente golpeados por la crisis económica. “El consumidor quiere seguridad”, sintetiza Gulias, al destacar que las consultas que recibe su empresa en las últimas semanas van dirigidas sobre todo a las fijas.

En la misma línea, Colombelli prevé que, tarde o temprano, “el euríbor volverá a subir, pero como no podemos predecir cuándo, el carácter conservador de algunas entidades les lleva a apostar por los préstamos fijos”. En cualquier caso, la crisis ha afectado a todos los tipos de interés, aunque en mayor medida a los fijos. Si en enero de este año la media de los tipos fijos estaba en el 3,05%, en junio cerraron en el 2,88%, lo que supone un descenso de 1,7 décimas de punto. En el caso de las hipotecas variables, sus tipos han pasado de una media del 2,22% en enero al 2,14% en junio, un decremento de 0,8 décimas de punto, siempre según el INE. En opinión de Gulias, estos descensos “se deben a la mayor competencia de las entidades en la búsqueda y captación de los clientes”.

Al analizar los datos por bancos, desde iAhorro destacan que los movimientos entre enero y julio han sido desiguales. Durante estos meses, las entidades han optado por diferentes estrategias en cuanto a las ofertas comerciales de sus hipotecas. Ibercaja y Abanca, por ejemplo, bajaron la TAE (tasa anual equivalente; engloba no solo el tipo de interés nominal sino también otros gastos y costes de la hipoteca) hasta un 1% durante el estado de alarma. Por el contrario, Bankia y Sabadell la subieron. Otros bancos, como BBVA, Openbank, Caixabank, Bankinter o el Santander, la han mantenido más o menos estable y algunas de ellas han esperado la llegada del verano para modificar sus ofertas.

La tónica dominante de esta temporada ha sido la incertidumbre. “En marzo se retrasaron muchas firmas y, con los ERTE, muchos bancos se mostraron más reacios en la concesión de créditos, hasta tal punto que, en algunos casos, se condicionaba la concesión del préstamo a la salida del trabajador del expediente”, subraya Colombelli. Lo que, de todas formas, no impidió que los bancos llegaran a negociar tipos fijos a 30 años cercanos al 1%, siempre y cuando el cliente hubiese suscrito productos vinculados a la hipoteca, indica Gulias. O variables con un diferencial del 0,69% más euríbor. “El margen para bajar más ya empieza a estar limitado”, avisa este experto.

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