Munárriz y su poesía de la vida civil y de la naturaleza

Casi a la vez, Jesús Munárriz ha publicado dos libros de poesía que, en paralelo, abordan los dos mundos, las dos respiraciones que, desde sus orígenes, han marcado su obra. De un lado, su pasión por la naturaleza formalizada en la difícil disciplina del haiku, en Escaramujos. De otro, su atención crítica y cívica al mundo y a la propia biografía, una suerte de memoria civil proyectada en el presente vertebrando Y de pronto Rimbaud.

De Munárriz y su aportación a la poesía española como editor, poeta y traductor, lo sabemos casi todo. Sin embargo, pocas veces se ha subrayado su capacidad para integrar, en una lírica realista, limpia de barroquismos, la intensidad emotiva, la austeridad verbal y una temática que va de la experiencia cultural (no olvida sus raíces como coetáneo de los novísimos) a la preocupación colectiva directa (que no elude la política), pasando por la aventura amorosa y la cotidianidad. Esa mezcla encuentra en la ironía y en un fondo de escepticismo, conexiones con ciertas miradas del medio siglo (González y Gil de Biedma sobre todo) y con el Blas de Otero menos enfático, más coloquial. Poemas memorables que apelan a la educación sentimental de su generación, que se adhieren a la intimidad familiar y a la memoria infantil, que partiendo de las viejas convicciones se acercan a la experiencia político-civil de un siglo XXI roto y confuso, que abordan el homenaje sutil a autores preferentes (Leonard Cohen, Celan, Miguel Hernández, Espronceda…), que apuntan líneas de una poética de lo cotidiano y buscan el lado misterioso de los objetos que acompañan la vida. Recorriendo ese catálogo de preocupaciones está presente la reflexión sobre el tiempo, sobre la labor del poeta, sobre el relevo generacional (“A una poeta nueva”) y la luz oscurecida de la muerte al final del camino: “Antes de que la nada nos aniquile”. El poema que da título al libro, en el que evoca el encuentro, no sabemos si real, con una bella joven, casi una niña, en un puente sobre el Sena, tiene una doble función: funda un mundo, el París de todos los aprendizajes, y descubre la poesía con una metáfora: “Creedme, era Rimbaud con unos años menos”. Es la memoria del poeta pero es también el símbolo que anuncia la vocación en un tiempo muy lejano.

Escaramujos es un recorrido por los ciclos de la naturaleza, por el mundo rural, a través de las cuatro estaciones del año. Descubrir en lo mínimo el milagro, sorprender el renacimiento de la vida o su desfallecimiento, observar el juego de una fauna esencial o sorprender los olores, los cambios, a veces microscópicos, sólo visibles mediante el poema, que experimentan, digámoslo en palabras de Muñoz Rojas, las “cosas del campo”: “Escaramujos / incendiando las zarzas / en el crepúsculo”. El libro nace con el invierno y evoluciona, a través de la primavera, el otoño y el verano en haikus rigurosos, disciplinados y destellantes, revelando y celebrando instantáneas y secretos de la intimidad de la naturaleza en cada una de esas etapas o “kigos”. Concluye con algo más de una docena “sin kigo”, es decir, sin ubicación temporal. En ellos, domina la vida animal, doméstica o salvaje, en reductos acotados o a la intemperie: los buitres, el gato, el potro o la yegua, el cuervo. ¿Alabanza de aldea? No exactamente: reclamación implícita de la esencia de la vida, de los secretos, a veces no visibles, que el progreso oculta o acaba destruyendo.

Encuentre online ‘Escaramujos’

Autor: Jesús Munárriz

Editorial: Pre-Textos. Valencia, 2019

Formato: Tapa blanda o bolsillo. 80 páginas

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Encuentre online ‘Y de pronto Rimbaud’

Autor: Jesús Munárriz

Editorial: Renacimiento. Sevilla, 2019.

Formato: Tapa blanda o bolsillo. 124 páginas

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