Igualdad sobre el césped según un porcentaje

Tres días después de que la Federación Aragonesa de Fútbol (FAF) aprobase en su asamblea el reglamento que impedirá por primera vez que los equipos de niñas se enfrenten a los de niños desde las categorías benjamín (de 8 a 10 años) hasta infantil (de 12 a 14), la futbolista Vero Boquete, 62 veces internacional con España y actual jugadora de Utah Royals, se quejó en las redes sociales. Ella, que creció como jugadora en esas categorías en Galicia gracias a la rivalidad con los niños de su edad, escribió en su cuenta de Twitter el 3 de septiembre: “¡¿Pero en el 2020 todavía estamos y pensamos así?! ¡¡El fútbol mixto es clave, los entornos competitivos son fundamentales!! Y no hablemos ya de educar en igualdad… supongo que a algunos eso les importa bastante poco. Váyanse ya”.

Boquete, una de las mejores jugadoras de la historia del fútbol español, lamentaba que el nuevo reglamento de la Federación aragonesa limite al 20% el número de chicas en un equipo mixto desde benjamín hasta infantil. La norma también establece que el fútbol base femenino solo compita desde esta temporada en dos ligas de la región: alevín-benjamín femenina e infantil-cadete femenina, ambos de fútbol ocho (ocho jugadores, en vez de 11). Hasta ahora, los clubes tenían la opción de elegir las dos ligas femeninas —en las que hay niñas de hasta cuatro años de diferencia— o las mixtas.

La aragonesa es la única federación que limita al 20% la presencia de niñas en las categorías formativas mixtas. En la mayoría de comunidades, los conjuntos femeninos pueden competir contra los masculinos o no hay una restricción en el cupo de niñas, según los datos recabados por EL PAÍS.

Para Rubén Alcaine, vicepresidente del Zaragoza CFF, cuyo primer equipo juega en Segunda femenina, la medida es absolutamente “segregacionista”: “Están impidiéndoles competir. Es un sinsentido que niñas que están empezando se enfrenten a otras con proyección para llegar al primer equipo. El nivel es muy bajo en estas ligas porque son nuevas”. La asamblea de la FAF, sin embargo, aprobó por mayoría aplastante el 31 de agosto el nuevo reglamento: 56 votos a favor y solo uno en contra, el del Zaragoza CFF. Óscar Fle, presidente de la Federación aragonesa, defiende la nueva norma porque cree que mezclar a los niñas y los niños en esas categorías es “artificial”: “Es un planteamiento de laboratorio. Es para potenciar artificialmente a las niñas y que estén por encima de las demás. Lo normal es que las niñas compitan en su categoría de femenino, y no con chicos. Como no había competición, se había permitido. Pero ahora tienen que jugar en la femenina”.

La decisión de la FAF ha levantado un revuelo que ha llegado desde los sindicatos hasta el Ministerio de Igualdad y el Gobierno de Aragón. El Departamento de Educación, Cultura y Deportes de esta comunidad va a recomendar a la Federación que de manera excepcional se admita en categorías masculinas a clubes femeninos que lo soliciten porque consideran que “no existen los suficientes equipos femeninos de alto nivel para poder mantener un campeonato con un mínimo de competitividad”, según fuentes del Ejecutivo.

Beatriz Gimeno, directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades —dependiente del Ministerio de Igualdad—, afirma que el nuevo reglamento no está en línea con la Ley de Igualdad de 2007 impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. “Salvo en algunas comunidades, y Aragón no es una, no hay suficientes niñas para crear ligas específicas, con lo que esta limitación del 20% y la eliminación de facto de las categorías mixtas hace que no puedan jugar con los niños. Se retrocede en la igualdad. Deberían dar marcha atrás y no poner cortapisas”, opina.

El sindicato mayoritario en el mundo del fútbol, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), también ha levantado la voz. “Me parece que está mal desde el punto de vista legal y desde la ética social. La propia ley del deporte del Gobierno de Aragón recoge que no se admitirá ningún elemento discriminatorio, sobre todo en edades tempranas, que es lo más importante. Esto es rechazable por parte de la sociedad y de los poderes públicos”, dice María José López, abogada de AFE. “Algunos dirán que es un ámbito privado, que son sus propias normas, pero las federaciones actúan por delegación pública y parte de su financiación viene de los fondos públicos. Esta norma toca un derecho fundamental, el de la igualdad. Es de una mentalidad muy cerrada”, añade. José María García González, de UGT, califica de “retroceso” el nuevo reglamento: “Lo que no sea favorecer la incorporación de las niñas al deporte es dar marcha atrás. Las diferencias físicas a esas edades, además, se diluyen. No tiene sentido”.

Al haber dos ligas femeninas en Aragón en el fútbol base —y con solo 15 equipos—, los desplazamientos para los partidos serán mayores porque las competiciones se juegan en todo el territorio de la región. Los padres, según el Zaragoza CFF —un club que el año pasado apuntó a sus equipos en las ligas mixtas, a excepción de uno—, tendrán que conducir dos o tres horas para que sus hijas jueguen el fin de semana. Fle reconoce que en esta región, con 47.720 kilómetros cuadrados, la Federación debe buscar fórmulas para “evitar desplazamientos excesivos”, pero su opinión es que separar a niños y niñas a esa edad es ya la mejor opción: “Las niñas corren más riesgo jugando con los niños, porque ahí sí que hay una diferencia estructural y de morfología. Hay mala intención en tratar de rodearlas de un ambiente mucho más duro para que se distingan y destaquen sobre otras niñas. Toda la competición femenina está subvencionada por la Federación. Más por el fútbol femenino no se puede hacer”.

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