El Banco de España empeora sus previsiones y alerta de una pérdida de empuje de la recuperación

Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España.
Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España.Pablo Monge

La caída del 9,2% que el Gobierno tenía pintada en sus previsiones enviadas a Bruselas en mayo se aleja. El Banco de España ha empeorado sus estimaciones y da una horquilla de desplomes para la economía entre el -10,5% y el -12,6%, frente al abanico de caídas que daba en junio del -9% al -11,6%. A pesar de que empezaba a dibujarse una recuperación fuerte de la actividad conforme se levantaron las restricciones a la movilidad, las cosas se torcieron desde finales de julio con los rebrotes y los anuncios de otros países de imponer restricciones a los viajes a España. Y el supervisor alerta de que a partir de ahí se aprecia “una ralentización de la recuperación”.

“El tercer trimestre ha ido de más a menos, y eso hace que el arranque del año que viene sea peor”, ha declarado el director de Economía del banco, Óscar Arce. En 2021 la economía podría rebotar entre un 7,3% y un 4,1%, una recuperación a todas luces insuficiente, si bien estas cifras no tienen en cuenta la llegada de los fondos europeos, que según el supervisor podrían tener un efecto relevante. El paro podría alcanzar en 2021 entre el 19,4% y el 22,1% si desaparecen los ERTE. La deuda se colocará entre el 118% del PIB y el 128% en 2022. Y la inflación estará unas décimas en negativo este año y apenas llegaría al 1% en el horizonte de proyecciones hasta 2022.

“Han ido surgiendo señales que apuntan a una cierta pérdida de empuje de la gradual mejoría de la economía”, sostiene el Banco de España en su informe trimestral. Y añade que “un conjunto de indicadores de alta frecuencia parece señalar que, más que haberse aminorado, los avances, en algún caso, habrían dejado de producirse”, como por ejemplo en los datos de movilidad de Google y Apple, que han dejado de mejorar o incluso en algunos casos disminuyen. También se hace hincapié en el empeoramiento registrado en últimos datos de agosto de la Seguridad Social.

Desde que comenzó el confinamiento, España ha presentado peores cifras de movilidad que en Alemania, Francia e Italia. Y el Banco de España alerta de que desde mediados de julio esa brecha ha tendido a aumentar. Se confirma pues que la economía española está quedando rezagada, uno de los riesgos principales si más adelante se cambia de políticas en Europa y se vuelve a la austeridad. El peso del turismo, las mayores restricciones impuestas y los rebrotes han sido decisivos. Mientras que en Francia, Alemania o Estados Unidos se revisan ligeramente al alza los pronósticos, en España ha comenzado una ronda de revisiones a la baja. Hasta el punto de que en los proyecciones hasta 2022 que hace el Banco de España no se recobrarán los niveles precovid bajo ninguno de los escenarios.

Dicho esto, estas predicciones no recogen el efecto que puedan tener los fondos europeos sobre la recuperación por no tener todavía información suficiente. Se desconocen las cantidades, los destinos y la distribución temporal. Aun así, el Banco de España recalca que el efecto positivo puede ser muy relevante siempre que se ejecuten bien y se dediquen más a inversiones que a gasto corriente. En el mejor de los casos el multiplicador sería de uno a uno. Es decir: en un mundo ideal por cada euro gastado, el PIB mejoraría en la misma proporción. Así, si se desembolsaran por ejemplo unos 20.000 millones en inversiones, el PIB subiría en unos dos puntos. De no gastarlo bien, la mejora de la economía no sería tan sustancial y el multiplicador podría quedarse en un 0,4 en lugar de uno, calcula el organismo supervisor.

Las perspectivas económicas siguen estando muy condicionadas por la evolución de la pandemia y la consiguiente incertidumbre que acarrea en tanto que no haya vacuna o un tratamiento eficaz, señala el organismo supervisor. Y sobre todo destaca que existe una información todavía muy limitada sobre cuál será el impacto en la actividad de los repuntes en los contagios observados en las últimas semanas. Por eso, y siempre bajo la tesis de que habrá una solución médica efectiva al virus tras el segundo trimestre de 2021, el Banco dibuja dos escenarios: en el primero solo se dan medidas de contención limitadas con incidencia en la hostelería y otras ramas de ocio. El resto de actividades solo se verían perjudicadas por el efecto arrastre. En el segundo, los rebrotes tienen una mayor intensidad y, aunque se descarta el confinamiento del estado de alarma, se considera que el daño directo llegará más allá de los servicios, afectando al resto de ramas productivas. En el primero la caída de la economía sería del 10,5%. En el segundo, del 12,6%. En 2021, el crecimiento estaría entre el 7,3% del primer escenario, y el 4,1% del segundo supuesto. En ambos casos a lo largo de 2021 la recuperación del sector turístico será muy gradual.

En todo caso, al año siguiente los avances serían mucho más modestos: a finales de 2022, el nivel de PIB todavía estaría unos dos puntos porcentuales por debajo del nivel precovid en el mejor de los casos y unos seis puntos porcentuales por debajo en el peor. Funcas hablaba este martes de que las cotas anteriores a la pandemia podrían no recobrarse hasta 2024. Pero la segunda banda del Banco de España implicaría que la recuperación podría tardar incluso más.

Y el supervisor no descarta que se materialicen escenarios epidemiológicos incluso más desfavorables o retrasos en la obtención de soluciones para la covid-19. “Los riesgos están orientados a la baja en todo el horizonte de proyección”, subraya. Tampoco puede descartarse que haya daños más persistentes de lo esperado sobre la capacidad de crecimiento a pesar de las medidas puestas en marcha por el BCE y los Gobiernos. Y desliza que además se añade a este camino endiablado la complicación del Brexit.

Respecto al tercer trimestre, el Banco de España considera que el PIB puede crecer entre un 13% y un 16,6%. Con la primera cifra de rebote entre julio y septiembre no se recuperaría ni la mitad de lo perdido durante la primera mitad de año. Con el segundo se recobraría ligeramente más de la mitad, una proyección que con el cariz que han tomado los acontecimientos podría parecer optimista según diversos analistas consultados.

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