El Gobierno pide a Madrid restricciones para toda la ciudad y Ayuso se limita a ampliarlas a ocho zonas

Las discrepancias entre el Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid ya se han convertido en un choque abierto a la vista de todo el mundo. El ministro Salvador Illa, en un gesto sin precedentes, ha comparecido este mediodía para informar de que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha desoído las recomendaciones del ministerio para poner coto a la grave situación de la pandemia en la Comunidad de Madrid, con más de un millón de personas viviendo en zonas donde la incidencia ya supera los 1.000 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

“Hay que hacer esto, no valen los atajos”, ha dicho el titular de Sanidad sobre las recomendaciones hechas por su departamento durante distintas reuniones mantenidas esta semana y que no ha aplicado el Ejecutivo regional.

Sin perder su tono pausado, pero hablando con “claridad”, Illa ha querido dejar claro el mensaje: “Nos parece oportuno explicar las recomendaciones que hicimos en su momento en un ejercicio de transparencia”, ha dicho. El ministro ha detallado que Sanidad proponía ampliar las restricciones a toda la ciudad de Madrid y a las zonas con una incidencia superior a 500 casos por 100.000 habitantes (y no 1.000, como se ha hecho), además de que se prohibiera el consumo en barra en toda la región y de que se restringiera el aforo al 50% en las terrazas de bares y restaurantes. También se instaba a la población a “evitar todo desplazamiento innecesario”.

“Esto es lo que el Gobierno traslada hoy a los ciudadanos de Madrid y de todo el país”, ha remachado Illa. Preguntado por los periodistas que por qué, ante la gravedad de la situación, el Gobierno central no barajaba aplicar el artículo 155, o el estado de alarma, Illa ha reiterado que se remite “al respeto institucional y a la lealtad entre comunidades autónomas”.

Esas afirmaciones han hecho que salte por los aires “el espacio de cooperación” que establecieron el Gobierno de la nación y el de Madrid hace apenas una semana. La foto que intentó resumir el inicio de un nuevo tiempo de entendimiento, con Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso juntos en la Real Casa de Correos, parece haberse quedado ya vieja.

La intervención de Illa, cuya programación era desconocida por el Ejecutivo regional, ha vuelto a hacer temblar los frágiles puentes tendidos entre ambas administraciones. Y Madrid ha reaccionado inmediatamente, rechazando cualquier “imposición” gubernamental.

“¿El desencuentro [con el Ministerio]?”, ha arrancado el viceconsejero de Sanidad, Antonio Zapatero, al conocer la intervención del ministro. “Me parece fundamental que vayamos de la mano”, ha seguido. “Seguiré encantado de trabajar en ese espacio de colaboración, pero debe ser eso, un espacio de colaboración, no un espacio de imposición”. Y ha subrayado: “La semana pasada decidimos dar un paso adelante. No ha ocurrido nada del lunes a ayer jueves, y por tanto no consideramos que haya que tomar ninguna otra medida por encima de esas, de momento. Vuelvo a reclamar criterios homogéneos en todo el Estado español”.

“Ellos sabrán”, ha dicho un interlocutor con galones en el Gobierno de Díaz Ayuso sobre la rueda de prensa de Illa. “Suponemos que querían tapar lo del Rey”, ha añadido sobre la polémica ausencia de Felipe VI en la entrega de despachos judiciales de Barcelona.

Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19 de la Comunidad de Madrid, con la directora general de Salud Pública, Elena Andradas. En vídeo, Zapatero anuncia las nuevas zonas con restricciones de la Comunidad de Madrid. FOTO: EUROPA PRESS / VÍDEO: EPV

La intervención del ministro ha ensombrecido las nuevas medidas anunciadas por Madrid para intentar contener el avance del virus en la región. Así, Zapatero ha anunciado este viernes que la Comunidad va a ampliar a ocho nuevas zonas básicas de salud las restricciones a la movilidad y la actividad comercial acordadas el viernes pasado para otras 37. En total, ya son 45 las áreas afectadas tras la inclusión de zonas básicas de salud en Fuenlabrada (Panaderas), Alcorcón (Miguel Servet y Doctor Tueta) y la capital (García Noblejas, Vicálvaro-Artilleros, Orcasitas, Campo de la Paloma y Rafael Alberti).

En estas zonas, las entradas y salidas quedan restringidas salvo para acudir a trabajar, a centros sanitarios o educativos, a entidades financieras, por citaciones judiciales o notariales, renovación de documentos o exámenes. También para el retorno al hogar, el cuidado de mayores y personas dependientes o razones de causa mayor.

También está prohibido el acceso a parques y jardines. Los comercios deben echar la persiana a las diez de la noche. Y en la hostelería los aforos, tanto en el exterior como en el interior, quedan restringidos al 50%, estando prohibido el consumo en barra.

Además, en el conjunto de la Comunidad han quedado prohibidas las reuniones, privadas o en la calle, de más de seis personas salvo los convivientes y el ámbito laboral o institucional.

Madrid lleva semanas instalada en una espiral de malos indicadores. Aunque la incidencia acumulada de la enfermedad ha descendido en los dos últimos días, en paralelo han crecido los ingresos hospitalarios (ya son casi 4.000 los hospitalizados), las PCR que dan positivo se acercan al 25% y empieza a haber problemas para hacer todas las pruebas necesarias, inconvenientes que se suman a la falta de rastreadores y a la saturación de la atención primaria.

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