Los Presupuestos recogerán 20.000 millones de las ayudas europeas

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.Mariscal / EFE

Los fondos europeos se incluirán en el Presupuesto y se gestionarán a partir de ahí en convocatorias, subvenciones, convenios o líneas específicas de los ministerios competentes. Se licitarán y estarán abiertos a un proceso de concurrencia competitiva. Pero el dinero puede tardar en llegar. Así que el Gobierno se está planteando incluirlo de todas formas en el presupuesto de inversiones de 2021 para adelantarlo y empezar a ejecutar cuanto antes, impulsando la recuperación del año que viene. La cifra que baraja el Ejecutivo de fondos europeos no reembolsables ronda los 20.000 millones. Aun así, fuentes del Gobierno reconocen que esa cantidad podría no llegar toda a tiempo. Y en ese caso se traduciría en un mayor déficit público a final de año.

Los cuatro ejes serán los ya anunciados por el presidente del Gobierno: transición verde, digitalización, cohesión social e igualdad. De estos colgarán diez ámbitos de actuación. Y para cada una de esas diez palancas que ya detalló Sánchez se creará un consejo específico que estará abierto a la participación y debatirá propuestas y proyectos. Serán informales porque no se pretende añadir más burocracia, señala una fuente. Ese será uno de los pilares del marco de gobernanza de los fondos frente al modelo de una autoridad independiente propuesto por PP y Ciudadanos.

Por otra parte, la gestión ordinaria se hará a través de los Presupuestos, y los ministerios competentes serán los que vayan abriendo los procesos a las empresas. Moncloa será la que directamente tenga la última palabra sobre los proyectos que presenten las comunidades. Los fondos son finalistas y por tanto van a proyectos aprobados y no por cuotas autonómicas, explican fuentes gubernamentales.

Esos diez ámbitos recogerán prioridades como el aumento de las energías renovables; el apoyo a la movilidad eléctrica; iniciativas de rehabilitación y eficiencia energética; el 5G; la digitalización de la Administración, la industria y la pyme; la mejora de servicios en la nube; el big data; el aumento de las competencias digitales; el refuerzo de la ciencia y el sistema sanitario o el reciclaje de parados y trabajadores.

El Banco de España ha empeorado sus previsiones para el año que viene y ahora solo prevé un crecimiento entre el 7,3% y el 4,1%, demasiado poco como para compensar una caída que este año puede ser del orden del 12%, según la banda más pesimista del organismo supervisor y según lo que ahora mismo recoge el consenso de analistas de Funcas. Es importante dar un mayor impulso a la recuperación cuanto antes. Y para ello hace falta que los fondos europeos se empiecen a gastar desde el día uno, señalan fuentes ministeriales. El propio Banco de España sostiene que, si se ejecutan bien, podrían tener un empuje de uno a uno. Es decir: que por cada euro gastado la economía crezca en la misma proporción. Así, para 20.000 millones de gasto el PIB subiría 2 puntos más el año que viene siempre que se destinen a inversiones.

Según fuentes de la Administración, el Gobierno baraja conseguir el año que viene unos 20.000 millones de Europa en ayudas directas no reembolsables. Eso es lo que aspira a tener de los 43.000 millones que según la Comisión le corresponden entre 2021 y 2022 del fondo de recuperación Next Generation EU. Eso sí, siempre que presente unos proyectos considerados adecuados por Bruselas. Estos fondos se entregan según se compruebe que se va avanzando en los proyectos y que se cumplen con unos hitos pactados con la Comisión como, por ejemplo, haber iniciado una licitación. Y si algunos de los proyectos no despegan, Bruselas puede retener la parte que corresponda de financiación. O lo que es lo mismo: la gestión de los fondos es esencial.

Dicho esto, hay un obstáculo que sortear antes: un calendario que pinta complicado. Fuentes del Ejecutivo reconocen que los fondos pueden tardar. El primer anticipo, que se entregaría tan pronto la Comisión aprobase los planes de inversiones y reformas que se enviarán a partir del 15 de octubre, podría demorarse y por ahora solo supone el 10% de los 40.000 millones, esto es, unos 4.000 millones, una cifra que se antoja escasa. El resto va en principio en desembolsos semestrales. Pero está por ver si con suerte y pisando el acelerador se conseguirán los dos que corresponden al año que viene. En total la cifra obtenida podría quedarse corta. Si bien cabe la posibilidad de que se adelante el 50% de los 12.000 millones que le tocan a España por el fondo React EU.

Y todo ello siempre que se haya cumplido con los exámenes y la burocracia que exige la Comisión. De ahí el riesgo de que el proceso se demore y los recursos tarden. El Gobierno trata de asegurarse de que en 2021 recibe, al menos, los 20.000 millones. Así que el presidente Sánchez está presionando en Bruselas buscando que se acelere la entrega de fondos. Sin embargo, la Comisión alega que es difícil porque le costará tiempo organizar un Tesoro para emitir en los mercados y tener el dinero. Y los Parlamentos nacionales tienen que aprobar los recursos. Sánchez también pelea con el fin de que se rebajen las elevadas condiciones que ha impuesto la Comisión para poder acceder a los fondos. En estas se ha incluido más burocracia, las recomendaciones de reformas no completadas de años anteriores como la de las pensiones, la situación fiscal y los desequilibrios excesivos. En el entorno del Gobierno se considera que las nuevas guías que ha presentado la Comisión son excesivas e intrusivas.

Más efectivos

En cualquier caso, los 20.000 millones se pintarán en los Presupuestos como un gasto con independencia de cuándo se puedan ingresar. Ese monto haría que se duplicase la cifra que destinan las Administraciones a inversión en un año, ahora en 25.000 millones.

Respecto a la gestión, el presupuesto es la única forma eficiente de poner en marcha unas cantidades tan importantes, defiende el Gobierno. Y conscientes de los cuellos de botella que se pueden crear, Moncloa planea aumentar el personal dedicado al trámite de fondos europeos. “En el papeleo es donde pueden naufragar muchos proyectos. Ahí es donde nos esperan los frugales”, señalan.

″El circuito presupuestario no está preparado para ejecutar esto administrativamente”, dice Moisés Martín, de Red2Red, experto en la tramitación de fondos europeos. Por esta razón se pretende al menos duplicar la oficina de gestión de los fondos europeos situada en Hacienda. E incluso una parte podría radicarse en Bruselas bajo el control de Moncloa, lo que causa recelos en Economía.

Y no habrá un tramo autonómico para los fondos. En general Economía coordina, y la oficina del presidente decide, tiene el control político de los mensajes y de las relaciones con el Ibex. Y este margen que brindan las inversiones se usará para la negociación de los Presupuestos, admiten algunas fuentes gubernamentales.

Proyectos no faltan. Se habla de que los ministerios ya han puesto sobre la mesa propuestas por valor de 200.000 millones para los 140.000 millones en total de fondos entre préstamos y ayudas. Y están acelerando porque van con retraso sobre otros países como Francia o Italia.

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