Sánchez dice en la ONU que el “acceso equitativo” a la vacuna es un “imperativo moral”

El presidente Pedro Sánchez ha defendido este viernes ante la Asamblea General de Naciones Unidas un “pacto global por la salud”, un reforzamiento de la Organización Mundial de Salud (OMS) y un “acceso equitativo” de todos los países a las futuras vacunas de la covid-19 porque, además de ser lo más eficaz médicamente, es un “imperativo moral absoluto, innegociable”, según sus palabras.

En una intervención grabada en La Moncloa —debido a la pandemia, todos los mandatarios, incluido Felipe VI el pasado lunes, recurrieron a este formato para dirigirse al principal foro de Naciones Unidas en su 75º aniversario—, Sánchez ha citado el calentamiento global, que cada vez queda menos tiempo para revertir; la digitalización; la brecha de la desigualdad, ampliada por la pandemia; y la “total, plena, absoluta igualdad de la mujer, que está lejos de haberse conseguido”, como los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Y ha pedido que la cumbre de alto nivel prevista para 2021 se celebre “excepcionalmente” con los jefes de Estado y de Gobierno para abordar “medidas urgentes” para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Sánchez ha reiterado la posición española en los conflictos de Oriente Próximo, Libia, Malí o el Sahara Occidental, y ha apostado por la creación de un área de desarrollo económico y social que abarque tanto el Campo de Gibraltar como el Peñón, recordando la doctrina de la ONU sobre la colonia británica, “con la que España se identifica plenamente”.

Críticas implícitas

A pocos más de un mes de las elecciones estadounidenses, ha hecho un discurso radicalmente opuesto al de Donald Trump, a quien no ha citado, aunque el actual inquilino de la Casa Blanca era fácilmente identificable cuando ha criticado a quienes desprecian el Acuerdo de París contra el cambio climático, socavan los recursos de la OMS o apuestan por el repliegue al proteccionismo.

Sánchez ha enfatizado que “la pobreza es una desigualdad insoportable y opresiva que, además de constituir una injusticia, se alza como un obstáculo al progreso de las sociedades”. También ha abogado por un “multilateralismo financiero” para que el acceso de los países a los instrumentos de financiación internacional no dependa solo de su nivel de renta.

Aunque ha situado la democracia y los derechos humanos entre los que denominó “bienes públicos globales” que es preciso proteger y fortalecer, ha evitado referirse a la dramática situación de Venezuela.

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