Si quieres estudiar marketing, 2020 es tu año

No hay área económica, mercado ni soporte que se mantenga al margen de la influencia del marketing. Puede ser un nuevo modelo de automóvil, una bebida energética, la moda de otoño, una tarifa joven de transporte o un servicio de móvil e Internet: todo producto o servicio que podamos imaginar probablemente lleva detrás una acción estratégica de promoción, y ahí radica precisamente su importancia y su amplio futuro laboral, “ya que tanto las empresas grandes como las pequeñas necesitan profesionales en esta área, y si uno sueña con emprender también necesitará nociones de marketing”, esgrime Gracia Serrano, directora de la unidad de desarrollo profesional de ESIC.

La clave, ayer y hoy, está en comprender a los consumidores, pero la forma de comunicarse, de vivir, de trabajar o de relacionarse no es la misma ahora que hace 20 años, y mucho menos en un contexto como el de la emergencia sanitaria de coronavirus. Un cambio que ha acelerado drásticamente la transformación digital de empresas y ciudadanos y que ha modificado incluso nuestras maneras de comprar y de disfrutar del tiempo libre. Empresas tecnológicas, farmacéuticas, marcas de moda, de alimentación y bebidas… El mundo digital abre también nuevas puertas para llegar a los consumidores, que cada vez son más exigentes en cuanto a la calidad, el precio y el tiempo de entrega; pero también fortalece a la competencia, lo que solo deja una salida a las empresas de marketing: adaptarse rápidamente o morir.

El presente y el futuro ya son digitales

Al igual que con otros mercados, las herramientas digitales han transformado el mundo del marketing y la publicidad. “No hace tanto tiempo, nos habríamos sorprendido si alguien nos hubiera hablado de medición de datos, aplicaciones móviles, asistentes virtuales o experiencia de usuario”, reflexiona Cristina Menchero, responsable académica del área de Ciencias Sociales en el Centro Profesional de la Universidad Europea. Nuevos soportes y nuevas formas de interactuar con los consumidores que exigen, a su vez, implementar herramientas tecnológicas y online que hagan a las compañías más eficientes y las ayuden a gestionar la ingente cantidad de datos que manejan.

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“El mundo digital se basa en la innovación, la tecnología y los datos, por lo que se necesitan perfiles muy analíticos que sean capaces de detectar oportunidades en nichos no antes explorados”, afirma Ramón Olano, CEO de Alqua, consultora digital que utiliza la metodología de la banca de inversión. “Ha habido una clara tendencia hacia la especialización, pero la verdad es que los perfiles multidisciplinares cobran cada vez mayor protagonismo, porque cuentan con una visión de negocio global y son capaces de activar proyectos en áreas muy diferentes”. Hay quien querrá tener en cuenta también, como apunta Serrano, que “una mayor especialización normalmente implica una remuneración mayor, ya que son más buscados” por las empresas.

Los profesionales que más demanda tienen son, por tanto, aquellos con una mayor relación con el ámbito digital, el análisis y la investigación de mercados, pero también los enfocados al comercio internacional y los perfiles puramente estratégicos. “La gran cantidad de información a la que pueden acceder las empresas precisa de profesionales con capacidad analítica que puedan convertir tal información en criterios de valor para la toma de decisiones”, explica Serrano. Dependiendo del enfoque (operativo, de planificación o estratégico), estos son algunos de los perfiles con más futuro:

  • Director de marketing o Chief Marketing Officer (CMO). Puede gestionar un departamento a su cargo y enfocar los objetivos de la estrategia de marca, producto o mercado.
  • Gestor de marca (brand manager) o de producto (product manager). Se encargan de la gestión estratégica de la marca o del producto, implementando las acciones necesarias.
  • Experto en SEO, ya sea desde dentro de una empresa o como consultoría externa. Identifica las tendencias de búsqueda en Internet de su público objetivo y trabaja para incrementar el tráfico de visitas hacia un sitio web.
  • Experto en SEM. Incrementa el alcance de una campaña por medio de herramientas de pago, como los anuncios patrocinados.
  • Consultor externo en campañas de marketing, análisis e investigación de mercados, marketing internacional o marketing y comunicación digital.
  • Community manager. Lleva la comunicación de una marca en redes sociales.
  • Especialistas en CRM, para la gestión de las relaciones con los clientes.

¿Necesito habilidades específicas?

Si te atrae el campo del marketing y la publicidad, pero dudas acerca de si se adapta a tu forma de ser, te conviene saber qué tipo de habilidades son las más necesarias: “Es importante ser una persona arriesgada, a la par que consecuente y coherente, ya que tendrás que medir mucho los riesgos de las acciones que lleves a cabo”, argumenta Serrano, “así como tener una personalidad curiosa e inquieta, ya que el movimiento en este sector es importante. Pero también creatividad, capacidad de persuasión, de colaboración, de adaptación al cambio y de gestión de tiempo, de multitarea y, cada vez más, ética personal y laboral”. Sin olvidar, por supuesto, un carácter profundamente digital y una visión internacional, ya que en un mundo cada vez más globalizado e interconectado, es imprescindible estar preparado para trabajar en todos los mercados.

Esa capacidad innata de adaptación, pero también su pasión por crear productos y servicios para las personas fue, entre otras cosas, lo que llevó a Carlota Hernández a abandonar los estudios de Comercio en la Universidad Complutense de Madrid para realizar el grado oficial de Marketing en ESIC, con título superior de técnico comercial. “El marketing tiene ese poder: entender la necesidad de una persona o sociedad y materializarla en un producto o servicio”, cuenta por correo electrónico. Graduada con Premio a la Excelencia en 2016, trabajó primero como Communications Manager en una agencia de medios para luego, hace casi dos años, decidirse a emprender y crear su propia marca de moda, Carlota FEGY.

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¿Qué puedo estudiar?

Para Menchero, la clave está en tener claro cuál es el objetivo que busque cada estudiante en el momento de elegir, “e incluso de la necesidad laboral que se tenga en un momento vital determinado. La Formación Profesional, por ejemplo, te posiciona con un perfil competencial altamente especializado en un periodo corto de tiempo”. Las opciones son tan numerosas como amplio es su mercado, ya que al tratarse de una disciplina transversal que afecta a todos los sectores económicos: se puede optar por un grado universitario, un ciclo superior de FP o un máster o especialización en cualquiera de los campos relacionados con el marketing, que puede cursarse al terminar cualquier tipo de grado.

“Lo cierto es que [la FP y el grado] no son opciones excluyentes, sino complementarias. La FP es una formación rápida, muy práctica y literalmente enfocada al mundo laboral, lo que nos obliga a estar permanentemente actualizados, mientras que el grado profundiza y se desarrolla desde un punto de vista más teórico y científico”, ilustra Menchero. Dos caminos diferentes para alcanzar el mercado laboral que pueden completarse mutuamente: “A veces uno abre al otro la puerta de la pasión y de la vocación. Algunos de nuestros estudiantes de FP continúan sus estudios en el grado porque buscan ampliar sus conocimientos, y en otras ocasiones son los estudiantes de grado quienes nos eligen como vía de especialización al finalizar sus estudios”.

Mirando hacia el futuro

Muchas de las profesiones de marketing no existían hace 20 años, y por eso mismo resulta difícil aventurar cómo será el panorama dentro de otros 20. “Es de suponer”, aventura Serrano, “que las tecnologías más novedosas en la actualidad, como la robótica, la realidad virtual o la inteligencia artificial hayan generado escenarios consolidados en el futuro. Eso implica que los perfiles profesionales deberán saber convivir con ellos, y ser el complemento humano que aporte la capacidad de entender la funcionalidad tecnológica con la emocionalidad intrínseca de las personas”.

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