Ganar la lucha contra el cólera

Desde 2017, Yemen ha sufrido el brote de cólera más grande y de más rápida propagación de la historia moderna. Al inicio, se emitían reportes diarios que informaban sobre el surgimiento de miles de nuevos casos, más de la mitad de los cuales afectaban a niños. Yemen, además, no estaba solo: ese año, más de 1,2 millones de personas contrajeron cólera en 34 países, y 5.654 murieron. Debido a que esta enfermedad es prevenible y tratable, esto nunca debería haber ocurrido. Afortunadamente, hay razones para esperar que esto no vuelva a suceder.

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El cólera es una enfermedad diarreica causada por el consumo de agua o alimentos contaminados por la bacteria Vibrio cholerae. Se propaga rápidamente en zonas donde las aguas residuales y los suministros de agua potable no reciben un tratamiento adecuado, lo que la convierte en una enfermedad de los más pobres y vulnerables: los muy jóvenes, los muy ancianos, los desnutridos y los desplazados. Sin tratamiento, el cólera puede causar la muerte en cuestión de horas. Si bien el tratamiento, que consiste en terapia de rehidratación básica, es simple, es también poco probable que los miembros más marginados de la sociedad tengan acceso al mismo.

No obstante, durante los últimos tres años, el Grupo de Trabajo Mundial sobre el Control del Cólera (GTFCC), una asociación de más de 50 organizaciones, ha estado trabajando a favor de eliminar el cólera, por considerarlo como una amenaza para la salud pública. En mi calidad de presidente del GTFCC, apoyo con orgullo nuestra hoja de ruta mundial, que tiene como objetivo erradicar la enfermedad en 20 países y lograr una reducción del 90% en las muertes asociadas para el año 2030, tanto mediante la ampliación del uso de la vacuna oral contra el cólera como mediante la mejora de los servicios de agua, saneamiento e higiene (servicios WASH).

En concordancia con lo indicado en la hoja de ruta, los socios del GTFCC se pusieron a trabajar a fines del año 2017 con el propósito de establecer un sistema de apoyo para los países afectados por la enfermedad. Al ampliar a escala la asistencia técnica y ofrecer herramientas y recomendaciones para apoyar en el desarrollo de planes nacionales de control del cólera, el GTFCC ha contribuido a posibilitar que sean los gobiernos nacionales los que tomen la iniciativa en la implementación.

En Haití, por ejemplo, el Ministerio de Salud Pública y Población desplegó equipos de respuesta rápida en las zonas afectadas, donde desinfectaron casas, suministraron materiales de higiene y proporcionaron educación sanitaria. En 2018, el país registró el número más bajo de casos de cólera desde que comenzó su epidemia en 2010. Haití no tiene ningún caso de cólera confirmado en mucho más de un año, lo que atestigua el poder que tiene la fuerte vigilancia de la enfermedad y de los servicios WASH.

Muchos países, como Etiopía, Kenia y Sudán, se han comprometido a desarrollar planes multisectoriales de control del cólera con la ayuda del GTFCC

Además, con el apoyo de los socios del GTFCC, nueve países afectados administraron 10,5 millones de dosis de la vacuna oral contra el cólera durante 2017. En el lapso de un año, la Organización Mundial de la Salud informó que los casos se desplomaron en un 60%, bajando a 499.447 en 34 países, con 2.990 muertes. Si bien aún no se ha documentado plenamente el papel preciso que desempeñó la vacuna en esa caída de los casos, queda muy claro que esta es una parte importante de la solución.

Los países afectados por el cólera siguen en esta lucha. Durante los últimos tres años, con el respaldo de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (Gavi), se han administrado más de 50 millones de dosis de la vacuna oral contra el cólera. Se produjeron brotes en Burundi, la República Democrática del Congo, Etiopía, Mozambique y Sudán; sin embargo, los países afectados pudieron responder de manera más eficaz, en parte gracias al apoyo del GTFCC.

También se están llevando a cabo esfuerzos para ir más allá de la respuesta a los brotes. Se realizan esfuerzos para fortalecer el control y la erradicación a largo plazo en Bangladés, Zambia y Zimbabue. El año pasado se demostró el poder de la acción preventiva en Mozambique: después de que los tifones elevaran el riesgo de un brote, el Gobierno puso en marcha rápidamente una campaña de vacunación y evitó con éxito que la enfermedad se afianzara.

Pero la vacuna oral —que solo es eficaz durante tres años— no es una solución a largo plazo. En lugar de ello, proporciona un puente entre la respuesta a los brotes y el control de enfermedad a largo plazo. Dado que el cambio climático, la urbanización y el crecimiento demográfico crean un caldo de cultivo ideal para el cólera, necesitamos que más países crucen ese puente, y que lo crucen pronto.

La vacuna oral contra el cólera —que solo es eficaz durante tres añosno es una solución a largo plazo. Proporciona un puente entre la respuesta a los brotes y el control de enfermedad

Eso significa seguir trabajando con los fabricantes para ampliar el acceso a la vacuna. El exitoso reembolso de 8,8 mil millones de dólares a Gavi el pasado mes de junio ayudará a avanzar un largo trecho hacia el logro de este objetivo. También significa aumentar la inversión en el fortalecimiento de los servicios WASH, que pueden proteger a las poblaciones por mucho tiempo más después de que la protección brindada por la vacuna se desvanezca.

Además, para alcanzar nuestros objetivos establecidos en la hoja de ruta mundial dentro de un panorama global que cambia rápidamente, los países necesitan mecanismos de apoyo flexibles y también necesitan contar con recursos suficientes. Es por ello que la Secretaría del GTFCC está estableciendo la Plataforma de Apoyo a los Países, la misma que complementará el programa contra el cólera de la OMS.

La Plataforma de Apoyo a los Países tendrá la responsabilidad de garantizar la organización eficaz de los recursos de control del cólera y de apoyar a las comunidades y países más necesitados. Esto incluirá la construcción de capacidades para la vigilancia, la presentación de informes y el análisis. Al fin y al cabo, no podemos luchar contra él a menos que sepamos con precisión dónde está presente.

Con este fin, necesitamos acabar con el estigma en torno a la enfermedad. Los embargos sobre el movimiento de personas y bienes no solo son ineficaces para prevenir su propagación, sino que también hacen que los gobiernos sean reacios a informar sobre los brotes, por miedo a las consecuencias económicas. Si se garantiza a los países que recibirían apoyo, en lugar de castigo, ellos podrían adoptar un enfoque proactivo con respecto a la prevención. El objetivo de la Plataforma de Apoyo a los Países es reforzar su capacidad para detener los brotes antes de que comiencen.

Afortunadamente, muchos países, como Etiopía, Kenia y Sudán, se han comprometido a desarrollar planes multisectoriales de control del cólera con la ayuda del GTFCC. Para que esto funcione, es esencial contar con comunicación y cooperación transfronterizas eficaces entre los encargados de formular políticas, los trabajadores de la salud, los proveedores de servicios WASH y las comunidades locales. La Plataforma de Apoyo a los Países facilitará tales esfuerzos al servir como centro de actividades para el trabajo del GTFCC y al ayudar a fomentar la colaboración eficaz.

La pandemia ha ejercido gran presión sobre los sistemas sanitarios en todo el mundo. Lo último que los países necesitan es también hacer frente a brotes de cólera. La nueva Plataforma de Apoyo a los Países y el GTFCC están prestos para ayudar a garantizar que esto no ocurra.

Frew Benson es director en jefe del Departamento Nacional de Salud de Sudáfrica y presidente del Grupo de Trabajo Mundial sobre el Control del Cólera.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos. Copyright: Project Syndicate, 2020. 

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