El turismo rural sobrevive a la pandemia gracias a los viajeros residentes en España

Decenas de bañistas en el Pozo de las Paredes, en Navacepeda de Tormes (Ávila).
Decenas de bañistas en el Pozo de las Paredes, en Navacepeda de Tormes (Ávila).INMA FLORES / EL PAIS

El shock del coronavirus ha dejado al turismo español al borde del abismo. El verano se ha cerrado con unos guarismos paupérrimos, a años luz de los registros que acostumbraba el sector en años atrás. Y solo el turismo rural se ha salvado, en parte, de la quema. En agosto se anotó un descenso del 18,9% en viajeros y del 13,1% en pernoctaciones, según ha publicado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero si se desglosa el dato, los turistas residentes en España sumaron más pernoctaciones que un año antes: 1,9 millones, un 6,8% más. Un incremento que se ha conseguido gracias al aumento de la estancia media, ya que en número de viajeros se anotó una bajada del 4,6%.

Primero, durante los meses más duro de confinamiento, el turismo quedó en coma. Luego se trató de reanimar, a base de permitir la movilidad dentro del país y con la apertura de fronteras, después. Pero el hilo de vida que le ha llegado a una industria fundamental para la economía española ha sido muy débil. Tanto que la amenaza de que desfallezca buena parte del tejido productivo está cada vez más presente. En este contexto, el turismo rural ha sido, casi desde el inicio, la única buena noticia que el sector se podía llevar a la boca. Aunque siempre teniendo en cuenta que será más que insuficiente para salvar un año desastroso.

Por comunidades, Castilla y León fue el destino favorito dentro del turismo rural por número de pernoctaciones. Y Asturias fue el que registró un mayor grado de ocupación en agosto (62,7% de las plazas ofertadas). Si se analizan los datos del INE en el acumulado de julio y agosto, los dos meses principales del año para la industria turística, los destinos rurales han perdido solo un 2,9% en el número de viajeros residentes en España respecto al año anterior. Y en pernoctaciones, dato más certero porque está más relacionado con el gasto, el incremento ha sido notable: un 11,3% más que en el mismo periodo de 2019.

Se trata, así, de un pequeño oasis en un desierto enorme. De hecho, incluso dentro del turismo rural, si se analiza la llegada de visitantes foráneos, los datos son desastrosos por el hundimiento registrado tras la pandemia: casi un 70% menos de pernoctaciones y de número de viajeros en julio y agosto. Esto hace que el dato agregado sea negativo, ya que presiona hacia abajo de la subida anotada con el turismo residente. Un 17,9% menos de viajeros en total y un 11,8% menos de pernoctaciones en ambos meses.

El resto de datos publicados este jueves por el INE de los alojamientos turísticos extrahoteleros (apartamentos turísticos, campings, casas rurales y albergues) muestran un descenso del 41,8% de las pernoctaciones en agosto respecto al mismo mes del año anterior: 14,7 millones de noches frente a 25,3 millones de un año antes. Esto supone una leve mejora respecto a julio, cuando la caída fue del 49,9%.

Dos de cada diez establecimientos, cerrados

En número de viajeros, estos alojamientos recibieron en agosto tres millones de turistas, casi 9 de cada 10 residentes en España, frente a los 4,7 millones de un año antes. En cuanto al número de establecimientos operativos en agosto, el instituto de estadística estima que había casi un 22% de ellos cerrados respecto a 2019.

Por número de visitantes, los establecimientos más escogidos fueron los campings con más de 1,5 millones de viajeros (en pernoctaciones se anotaron un descenso de un tercio, un 10% menos si solo se analiza los visitantes residentes en España). Los apartamentos turísticos, por su parte, fueron la opción escogida por casi un millón de personas y tuvieron los mejores datos de ocupación en el norte, sobre todo en Cantabria, Asturias y Galicia.

En los albergues, las pernoctaciones se desplomaron un 71,7%, con una ocupación del 20,3% de las plazas. Ese dato les deja como una de las opciones más golpeadas por el coronavirus. La pandemia ha provocado, asimismo, una bajada de los precios, que en los apartamentos turísticos fue del 8,1%. Sin embargo, las casas rurales solo se anotaron un mínimo descenso del 0,3%, muestra del buen verano que han vivido, en el que se anotaron el mejor grado de ocupación. La cifra es similar en los campings, que han llegado a subir sus precios incluso un 2,2%.

En el conjunto de alojamientos turísticos de España, hoteles incluidos, las pernoctaciones se han hundido un 56,4% en agosto. Y en lo que va de año el desplome es del 66%. Hay algunas buenas noticias, sí, pero la imagen general no cambia y se mantiene un futuro incierto para un sector del que depende más del 12% de la economía del país.

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