Un colegio castiga a un niño de nueve años por tener una escopeta en su casa

La profesora le hacía gestos de enfado desde el otro lado de la pantalla, aunque él no podía oírla porque había silenciado su ordenador. Ka Mauri Harrison, un estudiante de nueve años de Luisiana (EE UU), asistía el pasado día 11 a un examen virtual con su profesora cuando esta reparó en que en la habitación del pequeño había un arma.  

El colegio del pequeño, en las proximidades de Nueva Orleans, le abrió expediente de expulsión definitiva, un castigo que luego alivió a una expulsión temporal, y que, en todo caso, su familia considera excesivo y debido a un error. La escopeta que aparecía en las imágenes, una de balines, estaba descargada. “Es una injusticia”, apunta Chelsea Cusimaro, la abogada elegida por los padres del menor. “Les están aplicando a los niños las normas de las clases presenciales por más que ahora estén recibiendo educación a distancia desde sus casas”, ha apuntado a The Washington Post.

Según un informe de las escuelas parroquiales Jefferson, a las que pertenece el colegio de Ka Mauri, una de sus profesoras vio como el niño se apartaba del ordenador un momento durante el examen y regresaba al poco tiempo con “lo que parecía ser un rifle”. Aunque el niño la apartó de la cámara, la maestra todavía veía asomar el cañón del arma. 

“Mi hermano entró en mi cuarto y tropezó con la escopeta”, ha señalado el menor a The Advocate. “La moví y la apoyé a mi lado”. Momentos después, la profesora lo desconectó de la videollamada y el pequeño fue a decírselo a su hermana. Sus padres se enteraron del incidente al recibir llamadas del colegio. “Están tratando la cuestión como si él hubiera llevado el arma a clase”, ha señalado el padre, que añade que no se trata de una escopeta de verdad, sino de balines, y que no estaba cargada. Argumenta que el niño solo la movió de sitio. 

El informe del colegio ve el asunto de modo bien distinto. “Ka Mauri mostró un arma que parecía ser un rifle o un revólver durante su clase en Google Meets. Y esto infringe las normas sobre armas en clase y sobre el uso de Internet. Recomendamos su expulsión”, apuntaba un informe de la escuela. Luego, el colegio rebajó el castigo a una suspensión de seis días, pero la abogada de la familia no se muestra conforme tampoco con esa pena menor, al entender que se han aplicado normas presenciales a un entorno virtual. Valoran llevar el caso a los tribunales. No quieren que el incidente conste en el expediente del pequeño porque, entienden, eso limitaría sus posibilidades de ingresar en un buen instituto en el futuro.

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