El coche de 2.000 euros, un valor seguro en tiempos de incertidumbre

Patricia Vega posa junto a su nuevo coche de segunda mano en su garaje, este miércoles.
Patricia Vega posa junto a su nuevo coche de segunda mano en su garaje, este miércoles.VICTOR SAINZ

La pandemia ha azotado con fuerza a la economía familiar, pero los españoles continúan necesitando un coche para ir a trabajar. Ahora más que nunca, por el temor al contagio en el transporte público. “He dejado de coger el metro por la covid”, comenta Patricia Vega, una madrileña de 23 años que estrena coche de segunda mano. Pensó en comprarse uno nuevo, pero encontró una ganga en una tienda de vehículos de ocasión y se decidió por uno matriculado en 2012.

La venta de automóviles se ha desplomado en lo que va de año debido a la incertidumbre económica y laboral, pero el vehículo de ocasión ha soportado mejor el golpe, especialmente el automóvil muy antiguo. “Los coches económicos se venden como churros: el 90% de las llamadas que recibimos son por coches de menos de 2.000 euros”, asegura Fernando Rodríguez, dueño del negocio de compraventa de vehículos Ocasión Plus.

Según Faconauto, la patronal de concesionarios en España, la caída de las ventas de coches nuevos será de un 32% este año –850.000 vehículos–, una cifra que en los de segunda mano se queda en el 17% –1.750.000 unidades–. De estos, poco más de un millón tienen más de 10 años de antigüedad, una tipología de vehículo que aleja a España de los objetivos medioambientales, según Marta Blázquez, vicepresidenta de la patronal: “No podemos engañarnos vendiendo coches eléctricos mientras circulan vehículos de 15 años”.

Estas previsiones de ventas solo son la punta del iceberg: corresponden únicamente a los concesionarios oficiales, que solo suponen el 21% de las ventas totales de vehículos de segunda mano y cuyo negocio principal está en los coches de kilómetro 0 y de una antigüedad de 0 a 5 años, con precios que rondan los 13.000 euros. Pero lo que ahora buscan muchos conductores españoles son los coches antiguos y baratos, y estos se venden mayoritariamente entre particulares. La venta sin intermediarios representa el 52% del mercado y el 27% restante a concesionarios multimarca.

Fernando Rodríguez dirige 22 concesionarios Ocasión Plus que pertenecen a ese tercer pedazo del mercado. Y no solo no ha perdido clientes, sino que ha hecho negocio en un año de números rojos. Durante el confinamiento recortaron las ventas en un 90%, pero desde julio están despachando un 20% más que el año pasado. “En una situación de crisis, donde la gente tiene sueldos bajos y hay menos empresas, el cliente no se puede comprar un coche nuevo, va a por el de ocasión”, explica Rodríguez.

Sin embargo, incluso a estas tiendas les cuesta cubrir las inquietudes del consumidor. “Los coches de 1.200 euros se venden solos, pero nosotros tenemos la obligación de dar un año de garantía. De cada diez coches de menos de 2.000 euros, solo uno está en condiciones de venderse”, cuenta el empresario. Por eso, según Rodríguez, esta demanda de coches tirados de precio solo se cubre en un mercado sin intermediarios, como las webs Vibbo o Wallapop

En Milanuncios, una página de Internet que oferta infinidad de productos de segunda mano, se han publicado en el mes de septiembre 155.000 anuncios de coches y el interés de los visitantes sobre los vehículos ha crecido un 60% respecto al mismo mes de 2019. Magalí Rey, directora de marketing del portal, achaca este interés a la búsqueda de alternativas al transporte público: también se han disparado los clics en anuncios de motos y bicicletas. Según los registros de Milanuncios, el precio del coche medio publicitado en su web es de 4.500 euros y la antigüedad, de 15 años.

Vega fue una de las miles de personas que rebuscó en estas páginas de segunda mano para hacerse con un coche barato. No solo buscaba un buen precio: “No todos los particulares te daban garantía, y siempre te queda el miedo a que si le pasa algo al coche no te lo arreglen”. Lo mismo le ocurrió con su antiguo utilitario, que podía haber vendido “por mucho más” en Internet. Pero no quiso problemas con futuros compradores si el coche terminaba fallando y acabó entregándolo en el concesionario a cambio de una rebaja sustancial en el precio de su nuevo coche.

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