¿Por qué necesitamos una profunda transformación de los sistemas alimentarios?

La celebración del Día Mundial de la Alimentación de este año 2020 coincide con el 75 aniversario de la creación de la FAO. El mensaje que se está transmitiendo en este día enlaza directamente con la necesidad de impulsar sistemas alimentarios sostenibles para poder avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), justamente ahora que se va a iniciar la década de acción para los ODS, un período en el que Naciones Unidas pide a todos los actores públicos y privados que redoblen sus esfuerzos para poder cumplir los objetivos de la Agenda 2030.

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Esto no es casual; la alimentación está estrechamente relacionada con multitud de objetivos y metas de esta Agenda. No podemos mirar solo al ODS 2 orientado específicamente a la erradicación del hambre y de todas las formas de malnutrición. La Agenda 2030 es una red de objetivos y metas en la que las relaciones entre unos y otros son tan importantes como la formulación de cada ODS.

Así, la manera en que se enfoquen el conjunto de los objetivos repercutirá en las posibilidades de acabar con el hambre y con todas las formas de malnutrición. Y, en el otro sentido, para conseguir logros en el conjunto de los ODS es necesaria una transformación del sistema agroalimentario de forma que se vaya orientando hacia dietas saludables y sostenibles.

Las relaciones son estrechas, por ejemplo, con la forma en que se gestiona el agua (ODS 6), con las opciones que se tomen para producir energía sostenible (ODS 7), con los modelos de producción y consumo sostenible que se adopten (ODS 12), con las estrategias de mitigación del cambio climático que se impulsen (ODS 13), con los planteamientos que se hagan de gestión sostenible de ecosistemas, tanto marinos como terrestres (ODS 14 y 15).

La buena noticia es que los sistemas alimentarios sostenibles pueden contribuir enormemente a avanzar en el cumplimiento de la Agenda 2030.

La manera en que se enfoquen el conjunto de los objetivos repercutirá en las posibilidades de acabar con el hambre y con todas las formas de malnutrición.

Por ejemplo, a través de modelos más sostenibles de producción, procesamiento, distribución y consumo de alimentos, se puede tener un impacto positivo en la reducción de GEI (se estima que actualmente el 37% provienen de los sistemas alimentarios) y se puede ayudar a la regeneración de más de la mitad de los suelos productivos que actualmente están moderada o severamente degradados, así como a la conservación de los mismos a largo plazo.

La existencia de muchos tipos y variedades de plantas y animales, hace que el planeta sea un lugar más saludable, sostenible y productivo; los sistemas alimentarios sostenibles pueden ayudar a la preservación de la biodiversidad (en los últimos 50 años se ha perdido más del 25%). También, a través de un uso más eficiente del agua, pueden ayudar a reducir el consumo de agua dulce, del que solo la agricultura supone casi el 70% actualmente.

Los sistemas alimentarios sostenibles pueden contribuir a un uso más eficiente y sostenible de los recursos naturales a través de la reducción de las pérdidas y desperdicios de alimentos, que actualmente representan casi un tercio de todos los alimentos producidos. Y, además, a través de la promoción de dietas equilibradas y saludables, pueden ayudar a reducir la carga de enfermedades asociadas a la mala alimentación y también a reducir el sobreconsumo alimentario, que actualmente supone un enorme desperdicio alimentario implícito casi tan grande como el desperdicio alimentario propiamente dicho.

Del mismo modo, la implantación de sistemas sostenibles de pesca puede contribuir a la recuperación de los bancos de peces que se han visto afectados por la sobrepesca, la pesca destructiva, los descartes, la contaminación y la destrucción de hábitats. Esto es relevante porque el pescado representa el 15% del total de proteínas animales consumidas en el mundo y su consumo conlleva también un aporte importante de micronutrientes.

En resumen, el tránsito hacia sistemas alimentarios sostenibles es fundamental para el conjunto de los ODS; y el conjunto de los ODS son fundamentales para conseguir erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición de forma sostenible y realizar el derecho humano a la alimentación de todas las personas, sin dejar a nadie atrás. Pero esto requiere la implicación de todos los actores de la cadena alimentaria, desde los productores hasta los consumidores, incluyendo también a las administraciones públicas que deben ejercer de forma adecuada la rectoría del sistema. Desde el proyecto @AlimentaODS ponemos el foco, especialmente, en el papel que pueden y deben jugar las empresas del sector agroalimentario.

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José María Medina Rey es coordinador del proyecto AlimentaODS.

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