La Nobel de la Paz Shirin Ebadi pide excluir a Irán de las competiciones internacionales

Protestas ante la embajada iraní en Londres tras la ejecución de Navid Afkari en septiembre.
Protestas ante la embajada iraní en Londres tras la ejecución de Navid Afkari en septiembre.JUSTIN TALLIS / AFP

La Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi ha pedido que se prohíba la participación de su país en las competiciones internacionales. Ebadi, una antigua juez represaliada por su defensa de los derechos humanos, se suma así a una campaña lanzada por activistas y atletas a raíz de que Irán ejecutara al campeón de lucha Navid Afkari el mes pasado. La movilización pretende que el Comité Olímpico Internacional castigue al régimen iraní del mismo modo que lo hizo con la Suráfrica del apartheid.

“La mezcla de política y deporte por parte del régimen ha llevado a algunos de nuestros mejores atletas a abandonar Irán y a competir bajo la bandera de otro país. Las protestas de la gente y los deportistas no llevan a ninguna parte. Por eso pedimos a todas las federaciones internacionales que prohíban durante un año la participación de Irán en las competiciones”, reclama Ebadi en un vídeo difundido por la campaña #United4Navid (Unidos por Navid). La Nobel iraní añade que, si el Gobierno no retira su agenda política y religiosa del deporte, la suspensión debe hacerse permanente.

Navid Afkari, de 27 años, fue condenado a muerte por el asesinato de un guardia de seguridad durante las protestas contra el régimen que se extendieron por todo Irán en 2018. El joven luchador dijo que le habían torturado para que confesara. Su abogado denunció la ausencia de pruebas. Pero la movilización internacional no logró frenar la ejecución, el 12 de septiembre, que Amnistía Internacional ha tachado de “parodia de justicia”.

“Los iraníes pedimos a la comunidad internacional que vete a la República Islámica en todos los deportes internacionales porque si [sus dirigentes] no entienden el lenguaje de la diplomacia, hay que boicotearlos. De no ser así, van a seguir matando a quienes protesten y vuestro silencio ayudará a los asesinos”, aseguraba una emotiva Masih Alinejad al lanzar la campaña de veto a Irán en las redes sociales.

Alinejad, una activista conocida por su movilización contra el velo obligatorio, defiende que las actuales normas deportivas en Irán han creado un “régimen de apartheid que discrimina contra las mujeres y las minorías étnicas y religiosas”. “En 1964, el Comité Olímpico Internacional prohibió la participación de Suráfrica en los juegos olímpicos debido al apartheid. ¿Qué pasa con el apartheid de la República Islámica en Irán?”, inquiere.

Su propuesta ha logrado el respaldo de por lo menos una decena de atletas iraníes en el exilio, entre ellos Sardar Pashaei, antiguo campeón de lucha y entrenador del equipo nacional, la montañera Fatemeh Aghajarni, el campeón de yudo Ehsan Rajavi, el corredor Amir Kamali o la veterana Tonia Valioghli, que fue miembro del equipo nacional de natación hasta que la revolución prohibió que las mujeres nadaran en público.

“Apoyo el llamamiento a boicotear a la República Islámica de Irán en los torneos internacionales por no respetar los derechos y la dignidad humanos”, declara Afshin Shabani, campeón de Kung Fu y karate. “Muchos atletas han tenido que dejar Irán o se han convertido en prisioneros políticos. Otros como Navid Afkari han sido ejecutados. No olviden a Navid”, reclama por su parte Shiva Amini, que formó parte del equipo iraní de Fútbol Sala femenino. “No normalicen el asesinato y la discriminación”, resume Ali Sarshar, antiguo miembro del equipo nacional de waterpolo.

También han mostrado su apoyo a la campaña World Players Association y Global Athlete, dos importantes asociaciones mundiales de deportistas profesionales, además de una agrupación alemana, según cuenta Alinejad en un intercambio de mensajes con EL PAÍS. Admite que aún no han obtenido respuesta del COI o de la FIFA (la Asociación Internacional de Federaciones de Fútbol).

“Hay que tener presente que la FIFA dio un ultimato a Irán el año pasado para que pusiera fin a su prohibición de que las mujeres entraran en los estadios. Irán, en un primer momento, pretendió cumplir, permitiendo el acceso a un número limitado de mujeres a los partidos. Luego, volvió a la prohibición sin que la FIFA hiciera un seguimiento de su ultimato”, recuerda. “No debemos permitir que la República Islámica vuelva a engañar al mundo de esta forma. El mundo debería mostrarse firme al respecto”.

Considera que el “cauteloso enfoque” de Ebadi de pedir una prohibición inicial por un año “es más aceptable para las organizaciones deportivas internacionales”. No obstante, se declara partidaria de que la medida se extienda “hasta que el régimen deje de tomar a los atletas como rehenes y de politizar el deporte”.

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