La indefinición de Casado mantiene la duda en el PP sobre el voto en la moción de censura

En primer plano, el líder del PP, Pablo Casado. Detrás, el presidente de Vox, Santiago Abascal, este miércoles en el Congreso.
En primer plano, el líder del PP, Pablo Casado. Detrás, el presidente de Vox, Santiago Abascal, este miércoles en el Congreso.EUROPA PRESS/E. Parra. POOL – Eu / Europa Press

Los diputados del PP llegaron este miércoles al Congreso, a la primera sesión del debate de la moción de censura, sin saber qué iban a votar hoy (abstención o en contra), y se fueron a dormir con la misma incertidumbre. La habitual reunión de los martes para informar del sentido del voto en las sesiones parlamentarias de la semana no se celebró. Pablo Casado ha querido mantener el suspense hasta el último minuto. No obstante, los populares abandonaron la Cámara baja más aliviados que cuando llegaron, convencidos de que la intervención del líder de Vox les había facilitado el camino al presentarse sin propuestas y atacar a la UE y el Estado autonómico.

En público, los dirigentes del PP describieron la moción de censura de Vox como “tomadura de pelo” (Teodoro García Egea) o “juego de entretenimiento” (Alberto Núñez Feijóo). En privado, diputados populares consultados por este diario admitían cierto alivio por la intervención de Santiago Abascal. El discurso histriónico del líder de Vox, que comparó al Gobierno con el ISIS, amenazó con la “República Islámica de Cataluña” e insistió en que el Ejecutivo de Sánchez es “el peor de los últimos 80 años [es decir, peor que la dictadura]” facilitó la postura de los populares, convencidos de que hoy podrán acudir al debate y presentarse como “única alternativa de Gobierno”.

“Abascal ha estado muy flojo. Las réplicas, directamente, ni se las había preparado”, señalan varios dirigentes. “En una moción, el candidato a presidente presenta un proyecto político, pero el de Abascal no lo hemos visto por ninguna parte, y además ha engañado a la gente prometiendo algo que no puede hacer, convocar elecciones. Eso nos permitirá diferenciarnos con nuestras propuestas”, afirmaba satisfecha, una diputada, tras escuchar las intervenciones de Vox. “Los mensajes sobre la Unión Europea o el Estado de las autonomías nosotros no los podemos asumir. Yo tenía mis dudas sobre si era mejor abstenerse o votar en contra, pero ahora creo que debemos votar en contra”, afirmaba otro diputado. El secretario general del PP, Teodoro García Egea, calificó de “tremendo error atacar a las instituciones europeas, el único contrapeso de Sánchez”.

“Tenía muy claro que no debíamos apoyar la moción y después de escuchar el discurso de Abascal mucho más”, declaró el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que describió la intervención del líder de Vox como una “conspiración galáctica” y “el culmen del disparate”.

Los populares creen que al no presentar propuestas y dedicar sus varias horas de discurso a una retahíla de insultos, Abascal les abrió una puerta: la de presentarse hoy en el Congreso como el único partido con experiencia de Gobierno y propuestas. Es, precisamente, lo que llevan meses reclamando los barones del partido, que Casado deje de mirar a Vox por el retrovisor y se centre en trasladar la imagen de partido que sabe gestionar. “Tenemos la oportunidad de recuperar el centro”, afirma un diputado.

El líder del PP acudirá este jueves a la Cámara con dos ideas claves: por un lado, que Vox solo contribuye a apuntalar a Sánchez en el poder; por otro, que ellos son la única alternativa, los únicos líderes de la oposición, los únicos que -como han repetido a modo de estribillo en las últimas semanas- se preocupan “de lo que de verdad importa a los españoles”. Casado sacará pecho de su reciente reunión con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, atacará al Gobierno por su plan para cambiar el sistema de voto del Consejo General del Poder Judicial y por su gestión de la epidemia y recuperará sus propuestas en Sanidad o para un marco jurídico para las medidas contra el coronavirus.

La mayoría de dirigentes consultados por este diario se inclinan por votar en contra de la moción. Este miércoles, la intervención del diputado de UPN, Carlos García Adanero, que vota habitualmente con los populares, dejó pistas, cuando avanzó su voto en contra, sobre el secreto que Casado pretende guardar hasta el último minuto. “Nosotros tenemos un acuerdo con el PP y con Ciudadanos”, dijo, en alusión a Navarra Suma. “Nuestros candidatos a la presidencia del Gobierno son o Pablo Casado o Inés Arrimadas”, añadió, invocando el gran argumento de los dirigentes populares que apuestan por el “no”: que no votan solo desalojar a Sánchez de La Moncloa (algo para lo que no tienen los apoyos suficientes) sino a quién le sustituiría: Abascal.

Cayetana Álvarez de Toledo, cesada el pasado agosto como portavoz del PP en el Congreso, solo ve razonable “la abstención” y ha difundido un vídeo titulado “no al no” en el que expone sus argumentos. Casado ha advertido que la moción de Vox no entra dentro de los “asuntos de conciencia” en los que el PP permite romper la disciplina de voto. Quien lo haga, pagará una multa.

Con todo, dirigentes y diputados del PP consultados por este diario admiten cierto temor a que Abascal capitalice con promesas imposibles –como la de convocar elecciones- y “populismo” el enfado de los votantes con el Gobierno en plena pandemia. “Mucha gente enfadada nos para y nos pregunta: ‘¿Es que no vais a hacer nada?”, lamenta un diputado. “Habrá muchas personas que no sepan cómo funciona una moción y piensen que sí daban los números o que Vox tiene, efectivamente, capacidad para convocar elecciones”, lamenta otra dirigente. En una encuesta de Metroscopia realizada entre el 15 y el 19 de octubre, el 80% de los votantes que se ubican en “la derecha” consideran “justificada” la moción de Vox.

Todos los populares consultados coinciden, también, en que la iniciativa de Abascal refuerza a Sánchez y a la mayoría de la investidura. “Se va a ir de aquí con una ventaja de votos muy importante, un impulso para negociar los Presupuestos Generales del Estado y en definitiva, para estar más tiempo en La Moncloa”, lamenta un dirigente. “Vox es la derecha que gusta al PSOE”, afirma García Egea, “porque moviliza a la izquierda”.

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