El Capitolio contra Silicon Valley: “Señor Dorsey, ¿quién demonios le ha elegido a usted?”

Jack Dorsey, CEO de Twitter, en su comparecencia telemática ante los senadores.
Jack Dorsey, CEO de Twitter, en su comparecencia telemática ante los senadores.Greg Nash / Getty Images

La aristocracia de Silicon Valley ha vuelto al Capitolio. Dos poderes, el de la vieja política y el de la nueva economía, cara a cara. De manera virtual, en esta ocasión, debido a la pandemia. Una imagen insólita hace no tanto, que va camino de convertirse en normal: es la quinta vez en tres años que comparece Mark Zuckerberg (Facebook), la tercera para Sundar Pichai (Google) y Jack Dorsey (Twitter). Pero el hecho de que esta comparecencia ante los senadores se produzca a seis días de unas elecciones al rojo vivo, en las que el comportamiento de sus criaturas será escrutado con lupa, ha convertido a la audiencia pública de este miércoles en algo excepcional.

El motivo de la audiencia era debatir la llamada Sección 230, precepto de la Ley de la Decencia de las Comunicaciones de 1996, que libera a las compañías tecnológicas de la responsabilidad por los contenidos publicados en sus plataformas, aunque estos quebranten las leyes. Los críticos consideran que la ley entrega a las compañías tecnológicas demasiado poder sobre lo que se puede o no publicar en sus plataformas. Las compañías defienden que, sin la norma, la comunicación en Internet quedaría poco menos que suprimida y las redes sociales, tal y como se entienden en la actualidad, dejarían de existir.

En virtud de la Sección 230, y en el contexto de una campaña electoral, estas compañías se enfrentan a la presión de gestionar la desinformación en sus plataformas sin influir de manera injusta en el proceso electoral. Un complicado equilibrio en el que, según republicanos y demócratas, por razones básicamente opuestas, las redes sociales están fracasando. Los republicanos consideran que las compañías se extralimitan en la moderación y silencian a las voces conservadoras; los demócratas las acusan de no hacer la suficiente para desterrar de sus plataformas las noticias falsas y las injerencias ilegítimas.

La Sección 230, que ha contribuido a que las redes sociales se conviertan en los gigantes que son hoy, se ha convertido en particularmente contenciosa por las críticas del presidente Trump y los republicanos, que consideran que las redes sociales tienen un sesgo contra los conservadores. Esas acusaciones, sin base factual, que volvieron a producirse después de que Twitter y Facebook limitaran la difusión de una controvertida información del New York Post que atacaba al candidato demócrata Joe Biden y a su hijo, han centrado las críticas de la mayoría republicana. Y han puesto en más de una ocasión a los ejecutivos contra las cuerdas:

–Señor Dorsey, ¿quién demonios le ha elegido a usted, y le ha puesto a cargo de lo que los medios pueden informar y lo que el pueblo estadounidense puede escuchar? ¿Y por qué insiste en comportarse como un financiador de los demócratas, silenciando los puntos de vista contrarios a sus creencias políticas? –le ha soltado el senador republicano Ted Cruz al fundador de Twitter.

El CEO de Twitter ha acaparado buena parte de los ataques de los republicanos. Le han preguntado por qué su red social añade advertencias de posible información falsa a los tuits de Trump y no a los de “un negador del Holocausto como el ayatolá Jamenéi”. Dorsey se ha defendido diciendo que no puede influir en las elecciones porque los estadounidenses tienen muchos canales por los que informarse. Y ha reconocido que la decisión de bloquear el polémico artículo el New York Post, que se tomó por una política de no difundir materiales obtenidos por hackeos, fue “incorrecta” y que ya la han corregido.

Los demócratas han llamado la atención sobre la fecha elegida por la mayoría republicana para celebrar la audiencia, a solo seis días de las elecciones, y han lamentado que sus rivales, en palabras de la senadora demócrata Amy Klobuchar, hayan “politizado lo que no debería ser un tema partidista”. El destinatario de sus preguntas ha sido, principalmente, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. Querían saber los demócratas qué estaba haciendo su compañía, que fue un vehículo de desinformación en las pasadas elecciones, para prepararse de cara a los comicios del próximo martes. Facebook, ha explicado Zuckerberg, tiene más de 35.000 empleados dedicados a la moderación de contenidos y ha invertido miles de millones de dólares en seguridad para las elecciones.

Donald Trump ha querido sumarse a la que constituye una de sus batallas fetiche. “Estados Unidos no tiene libertad de prensa, tenemos supresión de la información. Hemos aprendido mucho en las últimas dos semanas sobre cuán corruptos son nuestros medios, y ahora las grandes tecnológicas, quizás incluso peores. ¡Derogad la Sección 230!”, ha tuiteado el presidente, paradójicamente, a través de la misma plataforma a la que acusa de censurarle.

Puedes seguir a EL PAÍS TECNOLOGÍA RETINA en Facebook, Twitter, Instagram o suscribirte aquí a nuestra Newsletter.

Leave a Reply